Retos para una educación con calidad
Carlos Yepes A.
La calidad en la Educación Superior es una exigencia en un mundo globalizado que nos ha llevado a tener que competir en todos los aspectos, incluyendo al talento humano. Se requiere formar profesionales para el mundo, rompiendo las barreras que nos hemos impuesto en un afán miope orientado a programas pertinentes con linderos territoriales. ¿Quién dijo que las apuestas productivas deben limitar la oferta académica de un territorio?
Un primer paso sería contribuir a que se supere el problema de mentalidad, creando conciencia de los beneficios y no haciendo sentir que la formación docente es camisa de fuerza. Un Segundo aspecto, y teniendo claro el complejo y nutrido mundo que afecta el proceso de enseñanza-aprendizaje, resulta aceptar en primer lugar a la didáctica como una disciplina fundamental en el proceso formativo y, en segundo lugar incentivar procesos de innovación basados en su viabilidad y utilidad, que no se confundan con mayor carga laboral lo que terminaría afectando la motivación del profesorado con el proceso formativo.
La mentalidad se refiere a la búsqueda de profesores dispuestos a involucrarse en el proceso de formación, despertando en ellos un compromiso sin hacerles sentir que el proceso es algo forzado; en cuanto a la didáctica es fundamental reconocerle su carácter de interdisciplinaridad que le permite crear sinergias conceptuales y metodologías que conlleven a plantear “repuestas aceptables” para poder resolver los complejos problemas asociados al proceso de enseñanza-aprendizaje; la innovación por su parte no significa sólo cambio, es aporte e impacto, pues el problema es el escaso nivel de impacto y de poder transformador de muchas innovaciones que no se convierten más allá de modificaciones o alteraciones de simples herramientas docentes sin lograr penetrar en los procesos y las dinámicas del aprendizaje.
En conclusión, una actitud responsable por parte de los docentes enfocada en la necesidad de comprender y aportar al proceso formativo unida a un esfuerzo institucional, debe poner al servicio de la calidad de la educación el potencial del profesorado para asumir iniciativas innovadoras, desarrollo didáctico basado en la práctica para contribuir a resolver los problemas asociados al complejo panorama que presenta hoy el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es en resumen un problema de mentalidad, de superación y de compromiso con una región con enorme potencial humano.
