Rescate exitoso
Editorial
RESCATE EXITOSO Exitoso resultó el operativo, donde fue rescatado sano y salvo el sábado anterior, el ganadero huilense Fabio Hernando Durán Borrero por el Grupo Antiextorsión y Antisecuestro (GAULA) de la Policía Nacional, después de 21 días de ser mantenido en cautiverio en unas condiciones inhumanas en la zona rural del municipio de Suaza. De 56 años, había sido secuestrado por cinco delincuentes el pasado 7 de enero en la zona rural del municipio de Paicol, cuando se dirigía a una de sus propiedades. El Comandante del Departamento de Policía Huila, Coronel Oscar Pinzón Moreno expresó a los medios de comunicación, “que lo habían hallado encadenado en un cambuche construido en una zona montañosa, donde los agentes del Gaula, llegaron al sitio tras 20 días de seguimientos, labores de inteligencia e interceptaciones telefónicas”. Lo anterior demuestra el fortalecimiento del profesionalismo y la capacidad de respuesta del aparato militar del Estado, para contrarrestar estas acciones de la delincuencia, que, en otrora, fueron uno de los factores más deplorables y detestables que utilizaron las organizaciones subversivas en el país, como mecanismo de intimidación para lograr la financiación de su actuar delictivo. Si bien es cierto, que ha mejorado muchísimo la tranquilidad de los ciudadanos en las zonas donde tenían presencia los diferentes frentes de las Farc, por la desmovilización que ha empezado en los sitios de concentración establecidos previamente, producto del Acuerdo de Paz Renegociado entre el gobierno nacional y este grupo insurgente, ha empezado a renacer entre la sociedad colombiana, la preocupación por el florecimiento de algunas organizaciones de delincuencia común que se han trasladado hacia estas zonas, para empezar a cometer toda clase de delitos. En las zonas urbanas se ha desatado una incremento de la inseguridad ciudadana. A diario somos espectadores de las noticias que emiten los distintos medios de comunicación del país, de casos aberrantes de atracos, asesinatos, microtráfico, extorsión, entre otros, que tienen desesperados a las comunidades en general. La percepción que tiene el ´ciudadano común, es que no existe una reacción estatal para frenar este flagelo que ha empezado a corroer la esperanza de paz, que todos tenemos para lograr la verdadera consolidación de la armonía entre todos los colombianos. Hay que pasar del discurso elocuente que hemos venido escuchando de los altos funcionarios del Estado sobre la paz, a la verdadera implementación de políticas públicas que conduzcan a mejorar las condiciones de bienestar de las familias colombianas. Hay que buscar la aplicación de políticas macroeconómicas coherentes, que conduzcan a disminuir el efecto inequitativo del ingreso, que se ha convertido en el detonante para el aumento de la pobreza de los colombianos y por consecuencia, en el caldo de cultivo para que se presenten estos hechos desestabilizadores para la calidad de vida que merecemos en este territorio.
