Regresan los menores de edad
Editorial
Terminó con éxito la segunda salida de los menores de edad que tenían reclutados en el departamento de Antioquia, las Farc, los cuales fueron entregados al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en la vereda Carrizal, jurisdicción del municipio de Remedios. Es la primera entrega de las diez que se tienen programadas en los próximos días por parte de este grupo subversivo, en cumplimiento del Acuerdo Renegociado de Paz que fue suscrito con el gobierno nacional. El pasado 10 de septiembre las Farc, devolvieron 13 menores de edad, que hacían parte de las filas de las Farc. En todas las confrontaciones bélicas del mundo, se muestra la crudeza de las acciones violentas donde están involucrados los menores de edad que son obligados a luchar con armas por unos ideales que son desconocidos para la mentalidad infantil que solo conocen los juguetes y las muñecas, en conjunción con los juegos infantiles y que los actores de la violencia los obligan a alejarse de estos escenarios, para obligarlos a meterse en un laberinto sin salida que no encuentran justificación alguna, porque unos desadaptados sociales, solo creían en los cambios sociales a través de actos terroristas. Durante las negociaciones en el proceso de paz en La Habana, el compromiso de las Farc fue que todos los menores de 15 años abandonaran los campamentos. En el pacto entre el Gobierno y esa guerrilla, se estableció un plan transitorio de acogida para desmovilizar a los menores, a quienes se les dará una valoración preliminar de salud y su identificación por parte del CICR, para luego pasar a un equipo de recepción de la Unicef.
Estos adolescentes fueron utilizados por este grupo narcoterrorista en otrora, para adoctrinarlos con sus discursos anacrónicos y de bajo contenido social, que solo buscaban perpetuar una lucha armada que, durante más de cinco décadas, dejaron desolación, muertes, lesionados y daños materiales en la población civil, sin que se hubieran logrado la construcción de nuevo país. Por tal motivo, debemos respaldar estas intenciones de las Farc, que, de una manera objetiva y sana, buscan contribuir con un grano, con la consolidación de la reconciliación nacional. Hoy son tiempos de reflexión y de sensatez, donde deben primar, ante todo, el bienestar de un pueblo cansado de la guerra, donde solo interesa la construcción de una paz, que conduzca a unos senderos pacíficos para edificar unas bases sólidas de un verdadero desarrollo integral y sostenible en el largo plazo, para que las actuales y futuras generaciones, disfrutemos de un ambiente de concordia y de tranquilidad. Aunque no se sabe con certeza el total de menores de edad que se encuentran en las filas del mismo, es un buen indicio que lo acordado en la Habana, se siga cumpliendo el cronograma establecido para el desarrollo de la primera fase que corresponde a la implementación del proceso de paz.
