Regalías en blanco y negro
El presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, presentó recientemente los resultados del nuevo sistema de regalías. Entre otras cosas, destacó que anteriormente eran solo unos cuantos los departamentos y municipios que se beneficiaban de estos cuantiosos recursos y que ahora se irrigaban a todo el país.
La Contraloría General de la República hizo su propio análisis sobre lo bueno y lo malo del actual sistema de regalías. Expresó que es evidente que el nuevo sistema de regalías, que entró en vigencia a partir del Acto Legislativo 05 de 2011, logró una distribución territorial más equitativa de los recursos, con preferencia hacia aquellos más pobres.
Recordó que en 2010, el 80% de la población recibía apenas el 20% de las regalías; la situación con la reforma cambió de manera sustancial y en el bienio 2013-2014, ese 80% de la población se benefició del 70% de dichos recursos.
En cuanto a municipios receptores, éstos pasaron de 655 en 2010 y 2011, a 1078 en el bienio 2013-2014.
La reforma también produjo avances en equidad social, dado que la distribución de los recursos se dirige prioritariamente a los departamentos que acreditan los mayores niveles de pobreza; así, la relación por departamento entre la distribución de las regalías per cápita y el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas, muestra que el nuevo sistema de distribución en efecto, tiende a asignar mayores recursos en los territorios que tienen más necesidades.
El ente de control destacó que el coeficiente de Gini, después de la reforma, pasó de 0,7 en 2010 a 0,47 en 2014. Este sin duda, es un logro significativo del nuevo modelo.
Sin embargo, también consideró importante recomendar al Gobierno corregir y reorientar la baja ejecución y altos saldos en cuentas bancarias: entre 2012 y 2014 el Sistema no ejecutó $8,4 billones, entre funcionamiento e inversión. Consecuencia de lo anterior es que permanecen durante mucho tiempo saldos significativos en los bancos, lo que no es admisible si se tiene en cuenta la urgencia de las necesidades, la mayoría inaplazables, de las poblaciones.
A diciembre de 2014, los saldos en los bancos, de recursos de regalías, ascendían a más de $7 billones. Esto ocurre en parte, porque los plazos para iniciar los procesos de ejecución una vez se han aprobado los proyectos, son muy laxos.
También persisten debilidades en la pertinencia de los proyectos y en la calidad de las obras que se están ejecutando. Con el nuevo modelo, los criterios de distribución de las regalías benefician más a los departamentos que a los municipios. Actualmente, los departamentos manejan más del 70% de los recursos del sistema. Esta decisión del legislador podría interpretarse como una oportunidad para que los departamentos ejercieran un mayor liderazgo en el desarrollo de su territorio y en el desarrollo regional. No obstante, esa oportunidad se está perdiendo. Por ejemplo, a diciembre de 2014, en el Fondo de Desarrollo Regional sólo 9 de 334 proyectos cumplen la condición de ser interdepartamentales y 106 proyectos impactan a solo un municipio.
Además, la Contraloría General de la República afirmó que hay nuevos recursos pero baja efectividad del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación y baja responsabilidad en la toma de decisiones en los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD).
Vale la pena revisar la responsabilidad que tiene este órgano consultivo (OCAD) frente a la efectividad en las decisiones que se están tomando sobre la inversión de los recursos de regalías.
