Rector en la Corhuila
Editorial
Después de tres meses de haber presentado la renuncia a su cargo de la dirección de la Corporación Universitaria del Huila Corhuila, Roque González Garzón, el Consejo Superior Universitario designó al matemático Fabio Losada Pérez como rector de la institución, funciones que venía desempeñando como encargado desde hace tres meses. Tiene un gran reto de seguir desarrollando el accionar de su antecesor, en los diferentes campos académicos para seguir fortaleciendo y dignificando el proceso educativo que ha posicionado a la universidad dentro del contexto regional.
Es importante destacar que, durante los últimos dos años, se han evidenciado los cambios dentro de la Corporación en todos los ámbitos organizacionales. Se debe reconocer que el anterior rector, contribuyó ostensiblemente en la recuperación de la institucionalidad, a través de la promoción de desarrollos académicos, administrativos, financieros y de planta física en las sedes de Neiva y Pitalito, logrando hacer de la Corhuila una institución de educación superior reconocida y respetada.
El nuevo rector de la Corhuila, ha planteado que su accionar estará soportado en la continuación de los proyectos emprendidos por su sucesor y que están condensados en el Plan Educativo Institucional. Para tal fin, emprenderá la tarea de lograr la acreditación de alta calidad de tres programas académicos, mejoramiento de la planta física a través de una reingeniería en el diseño arquitectónico de sus instalaciones y en el fortalecimiento de la relación Universidad - Estado - Empresa. Igualmente, la ampliación de la oferta académica, fortalecimiento del bilingüismo y de la investigación, constituyen el norte para que la Corporación pueda consolidarse como una de las mejores universidades en la región surcolombiana.
Una preocupación en la sociedad huilense, es la falta de oportunidades laborales para los egresados de las universidades en la región. Todos somos espectadores que, en la mayoría de los empleos asistenciales y operativos existentes en las organizaciones empresariales, están ocupados por personas que tienen una formación universitaria y en la mayoría de los casos, son egresados de las universidades que operan en el departamento. Además, existe un desempleo profesional que, de acuerdo a las cifras emanadas de las oficinas de intermediación laboral del Sena, Comfamiliar y de las agencias privadas de empleo, el índice de desocupados a nivel profesional supera el 50% de los aspirantes que acuden a esas instancias. Aquí no se tienen en cuenta, los que no se inscriben a las mismas, lo cual es preocupante para las autoridades, dada la baja dinámica económica en la región. Por tal motivo se hace indispensable que todas las universidades que operen en la región, modifiquen sus estructuras curriculares en la formación de empresarios, con el fin de transformar el síndrome de la empleomanía, que está afectando a una población soñadora de tener sus ingresos, una vez terminen sus planes de estudio.
