Realizando evangelización con alegría (II)
Con constataciones bíblicas y testimonios vivenciales iniciamos en entrega anterior este tema entusiasmador.
Relacionado con él está el hecho de que desde nuestro Continente, señalado como “el continente de la esperanza”, es desde donde se han lanzado para todo el mundo documentos de gran contenido de sus Episcopados, especialmente desde Puebla (1979) y Aparecida (2007). En Puebla, las palabras “alegría” y “evangelización” son de las más utilizadas, y en forma hermanada. “La misión evangelizadora es la vocación primordial del Pueblo de Dios, es su identidad más profunda, “es su gozo” (Puebla n. 348). Dice, a su turno, Aparecida: “conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay qué sembrar entre lágrimas” (n. 552).
Esa alegría del Evangelio está enriquecida, dice el Papa Francisco en reciente Exhortación, con la presencia de María, Madre de Jesús, quien en su corazón abierto por la espada del dolor “comprende y mitiga nuestras penas”, Es la que, tan maternal; “camina con nosotros desde su distintas advocaciones y quien dice a cada creyente como al indiecito Juan Diego: “no se turbe tu corazón… ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?” (n. 286).
En ese espíritu, con el fervor de un S. Pablo que se siente impulsado por ese grito de “¡Ay de mi si no evangelizare”¡ (I Cor. 8,16), en nuestros días, se impulsan estilos pastorales de “Nueva Evangelización”, como en “Sistema Integral de Nueva Evangelización”, (SINE) originado en México, que ha realizado bajo el amparo de la Virgen, en Chiquinquirá, con representación de más de 40 Diócesis de Colombia su 11º Congreso con profundización doctrinal y permanente actualización de su labor de cultivo espiritual de cada adherente, y lanzamientos a eficiente labor apostólica.
Qué importante que no sean solo palabras de entusiasmo, o técnicas refinadas, sino acción evangelizadora sencilla, concreta y alegre, cuanto encontramos en la Iglesia en distintas modalidades apostólicas. Todo este grande y confortante empeño es “acción misteriosa del Resucitado y de su Espíritu”, (a.d.E. nn 275-280). Como síntesis queden en mente de generosos evangelizadores palabras, también de nuestro amado Papa, “¡Qué significa “evangelizador”: dar testimonio, con alegría y sencillez, de lo que somos y creemos”.
