Racismo, falsedad y verdades a medias
Por Jaime Horta Diaz
Siempre q alguien diga o afirme algo debería tomarse como punto de partida la tipificación del delito de falsedad ideológica y eso aplica al millonario Donald Trump, a la muchacha q insultó al taxista de Cartagena y a los periodistas (“El empleado oficial que en ejercicio de sus funciones, al extender documento público que pueda servir de prueba, consigne una falsedad o calle total o parcialmente la verdad, incurrirá en prisión de tres (3) a diez (10) años”, art. 219, Código Penal). No faltará el leguleyo que diga pero ese es un delito de los funcionarios públicos y de una vez le anticipo que también es una regla moral.
En consecuencia con lo anterior, puedo ser el único hispano q no condene a Trump antes de reconocerle el derecho a la defensa, a la grosera de Cartagena deberían meterla los paeces en una piscina de agua fría y los periodistas por favor no exacerbar las pasiones y los nacionalismos anacrónicos.
Casa por cárcel: Muchos pasarían por alto que los responsables de las peores defraudaciones al Estado o particulares o los promotores y beneficiarios del terrorismo tuvieran detención domiciliaria. En cambio, no aceptan que los raponeros o atracadores o violaldores sean eximidos de tratamiento penitenciario en establecimiento carcelario, como dice la jerga de los fiscales y jueces. Parece contradictorio pero la pequeña gran diferencia es la amenaza directa a la vida y a la integridad física o a los niños.
Epilogo: Si dormir es morir un poco entonces despertar es resucitar todos los días
