Qué Pensar del Voto Obligatorio
Además de las denuncias hechas por el expresidente Álvaro Uribe Vélez con respecto a que hubo presión por parte de grupos armados para obligar a campesinos a votar en favor del actual mandatario y elegido para cuatro años más como Presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos Calderón;
ha prendido el fogón, generando un debate con respecto a la aprobación de una ley que haga que el voto sea obligatorio para todos los nacionales colombianos.
Lo primero me parece que es una salida en falso del expresidente Uribe, así como lo fuera la denuncia de los doce millones de dólares que luego fueron dos y que habían pruebas pero que luego no, y al fin se convirtió en un simple comentario o chisme que había escuchado y eso quedó así, sin peso y sin argumentos, solamente como una táctica momentánea que utilizó para desprestigiar la campaña Santos.
Lo segundo me parece que sería bueno por un lado pero no tan bueno por el otro. Lo bueno no porque comulgue con la forma de exponer sus ideas el Centro Democrático, ni porque me alinee con ese “pensamiento” de derecha algo recalcitrante, sino porque siendo conocedor de cómo se hace la política en nuestro país, en donde el que tenga más dinero es el que más votos saca porque tiene la posibilidad de comprar más conciencias; dejando sin posibilidades a candidatos preparados, con argumentos serios e intenciones sanas.
Pero esto no es algo nuevo, eso no se lo están inventando ellos y tampoco es la panacea, de esto ha venido hablando desde mucho tiempo atrás el senador Rodrigo Villalba Mosquera a raíz de esas campañas sucias que se han visto en nuestra región, desarrolladas por algunos políticos de insuficiente moral que han hecho circular morraladas de dinero para poder alcanzar sus objetivos.
De aprobar una ley que obligue a los colombianos a sufragar, disparará obviamente el número de electores en las urnas y eso para la democracia es bueno, pero lo malo o no tan bueno, es que esto puede generar realmente un incremento en el costo de las campañas políticas porque al haber subienda de ciudadanos dispuestos a votar la inyección de dinero va a tener que ser mucho mayor, de eso no les quepa la menor duda.
Luego la intención de la ley puede llegar a ser buena y conveniente, pero hay que mirar y evaluar muy bien las contraindicaciones de ese remedio porque pueden ir por lana y salir trasquilados.
