Qué buena onda¡
Helber Mauricio Sandoval Cumbe
En medio de los avatares del clima que no dan tregua y cuestionan cada día más la certeza de los pronósticos de los órganos oficiales, los colombianos y particularmente los neivanos hemos visto cómo se pasa de una agónica sequía a un incómodo invierno, con un efecto perverso para el inconsciente colectivo: Cesó ya la preocupación por el ahorro de agua y energía y pareciere que todo vuelve a la normalidad.
Pero también con ocasión de éste desbarajuste del tiempo, existe una realidad incontrovertible y es que las oleadas de calor son cada día más recias y perdurables, todo lo cual ha contribuido a una muy buena y destacable práctica en nuestra ciudad: El ciclismo turístico, ocasional o simplemente saludable.
Son ya miles de personas las que deambulan gustosamente de lunes a lunes, en horas de la mañana, de la tarde e incluso nocturnas, en una práctica amena y agradable que ya colma algunas de las vías de la periferia y se ha convertido en una verdadera experiencia exitosa facilitada justamente por nuestras condiciones climáticas.
Por otro lado, no es todavía extraño escuchar quejas del ejercicio de los conductores del servicio público urbano; luego el blanco de críticas en la materia se ha extendido a los taxistas; pero los motociclistas, que hoy copan buena parte de todas esas estadísticas de irresponsabilidad y desdén por el comportamiento debido, han puesto de presente un verdadero flagelo social que si no se controla, apuntando a estrategias saludables, pronto va a colapsar ciudades intermedias como Neiva.
No sé con exactitud qué se está haciendo para que estos vehículos –las motos-tengan su primera revisión técnico-mecánica y de emisiones contaminantes, como se ordena normativamente; a juzgar por los desmanes que protagonizan día a día, diría que nada. Y lo peor es que se siguen promocionando por doquier, al punto que por la compra de inmuebles, ya se utiliza como estrategia de negocio, el obsequio de uno de éstos aparatos.
Creo no equivocarme, pero el riesgo de accidente en una motocicleta es mucho más latente que en un automóvil y sin embargo su control es mínimo, lo que obliga tomar medidas desde ahora para que la buena “HONDA” la cambiemos por la “ONDA” del desplazamiento saludable que ofrece la bicicleta, con estímulos económicos reales y horarios de trabajo propicios que permitan su utilización masiva y por fin logremos que ese cuento de lo saludable sea real, en una ciudad como la nuestra que por fortuna, es aún pequeña.
