Quién ganó…quién perdió
Los resultados de la primera vuelta presidencial no dejan de asombrar:
Gana Zuluaga un candidato cuestionado y salpicado por los escándalos. Santos, que a pesar de la maquinaria (nada nuevo en el país) no logró sumar los votos necesarios. Clara López recogió una importante votación que demuestra que la izquierda en Colombia está viva y es una opción real. Peñalosa desinflado, demuestra que las posiciones asexuadas en política no sirven. Y lo más grave, una altísima abstención del 60%.
Ganó la posición que representa la intolerancia; ganó el cansancio del pueblo con sus dirigentes, con la corrupción, en la incredulidad de posibles cambios, en el total desespero de no encontrar soluciones a sus problemas y por eso terminaron buscando salidas en los mesías que prometen lo que no hicieron durante sus gobiernos.
Perdió la democracia que ante la falta de debate serio y de ideas terminó quedándose en el escándalo y no en la derrota política del otro sino en el desprestigio del contrincante.
Quedó demostrado que la maquinaria y la mermelada no le funcionó a Santos y que lo que puede salvarlo es el voto decente que nunca será un voto por Santos sino contra el odio y sed de venganza que representa Uribe y su equipo del régimen del terror y por salvar lo poco de democracia que queda.
Poco le deberá Santos a los caciques y es un momento que debe aprovechar para hacer lo que la gente le pide a gritos con ese voto protesta que no es nada más que cambios políticos, sociales y económicos que beneficien a todos los colombianos y también una salida negociada al conflicto armado.
Los congresistas huilenses, el gobernador y el alcalde de Neiva no podrán salir a reclamar el triunfo, ya quedó demostrado su aporte a la campaña Santos, 34.455 votos en el departamento y 14.631 en Neiva, ese es el aporte de la mermelada y de los líderes políticos de la Unidad Nacional en el Huila.
Lo demás será voto de opinión que pide cambios reales en Colombia y en el Huila, que no quiere más de lo mismo, que quiere una apuesta por la salida del conflicto armado pero también una salida al conflicto social que vivimos; es un voto que debe ser entendido como la última oportunidad que nos queda de empezar a hacer los cambios antes del desencanto total.
Ojalá Santos entienda el mensaje que le envían los colombianos de a pie.
Dilberto Trujillo
