sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-11-29 10:10

Querido Nicolás Arias Avila:

Pedro Arias

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 29 de 2016

Que rápido han pasado ya casi veinte años, desde que llegaste a nuestra vida, con tu agudo llanto de recién nacido.

Y desde entonces, ¡cuánto te he querido! Nunca he sido bueno para poderte explicar esas sencillas palabras. Solo sé que me brotan espontáneamente del corazón: ¡Cuánto te quiero y orgulloso de ti estoy!…

Quizás, cuando seas padre, tú tratarás de entenderlo por ti mismo y comprenderás que el amor paterno es proporcional al sufrimiento que siento a la par. Cuando el ser humano ama, su corazón se hace vulnerable al sufrimiento. Desde que apareciste, trato de ser fuerte en mi fragilidad. Y en la medida en que te amo, sufro pensando si eres verdaderamente feliz… ¿Eres feliz? Es la pregunta que probablemente atormenta a más de un padre.

La felicidad es una manera de afrontar la vida y no una meta. Y tu felicidad no depende de mí, ni soy yo quién te la va a proporcionar. Pero no dejo de pensar si tú madre y yo pudimos acertar para ayudarte a encontrar en ti mismo las razones para ser feliz. No es una tarea fácil, hijo, y todos tenemos que afrontarla. Porque la felicidad no depende tanto de lo que nos proporciona la vida, sino de lo que llevamos por dentro. Ese misterioso “ego” que nosotros somos: nuestras aspiraciones, nuestros sueños, nuestros dolores, nuestras alegrías, el amor que damos y el que recibimos…

A veces te veo feliz, pero también percibo que no logro comprender todo lo que eres. Creo conocerte pero no alcanzo a percibir siquiera lo que no eres. Y pienso que lentamente se aproxima el tiempo en que debes emprender el camino que no tiene regreso: el camino hacia tu propio destino. Con cariño voy a acompañarte, y caminaras en un mundo en el que, ojalá no desoigas los buenos consejos de tu padre y de tu madre...

Nadie nace sabio. Venimos a ésta vida a aprender nuestras lecciones. Aquí el tiempo y la experiencia nos van enseñando, a veces con dureza. Tienes que estar preparado.

Yo he observado el mundo más tiempo que tú y tuve que aprender cosas elementales, querido hijo, como el significado de la frase de la sabiduría popular que dice “no todo lo que brilla es oro”. He visto desplomarse varias estrellas del firmamento, y quebrarse algunos bastones en los cuales yo confiaba poderme sostener.

La experiencia la adquirirás por tus propios medios. Y lo harás muy bien si logras practicar los consejos del poema “If” de Rudyard Kipling cuya traducción te anexo en la post data.

Te quiere mucho hijo.