domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-01 08:37

Que respondan

Marco Fidel Yukumá

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 01 de 2016

En esta esquina

Planeación Nacional, la Contraloría, la Procuraduría y la Administración Municipal de Neiva ya concluyeron, sin lugar a dudas, que en las obras de remodelación del Estadio Guillermo Plazas Alcid, hubo graves fallas de planificación e irregularidades, razón por la cual no alcanzó el presupuesto que se destinó, debiendo hacer otras dos millonarias adiciones, y aún no terminan las obras.

Los trabajos iniciaron en diciembre del 2014 con un presupuesto destinado de 21 mil millones de pesos, y cuando los trabajos no iban ni siquiera en la mitad el contratista ya había pedido una adición de más de 7 mil millones que se aprobó sin ningún problema, pero no conforme el contratista y sin vergüenza alguna, pidió otra adición que también se le aceptó, esta vez por un monto de 4.300 millones, es decir que una obra que inició con más de 21 mil millones, ya supera los 34 mil millones y sigue cruda, inconclusa y con graves problemas de planificación.

El estadio debió quedar remodelado en octubre del año 2015, sin embargo, el contratista no cumplió, pidió una prórroga para el mes de diciembre que tampoco cumplió, debían entones ser entregados los trabajos el 20 de julio pasado y tampoco, ahora como si fuera una recocha se ha solicitado un tercer plazo de 70 días, y como estamos en Colombia se le concedió, y lo más posible es que se solicite otra adición que sin duda se va a aprobar.

Es increíble que ni el alcalde, ni el gobernador del periodo pasado cuando se adjudicó el escandaloso contrato no se hubieran dado cuenta que estaban embarcando a la ciudad en una obra sin la planificación requerida, parce que quienes firmaron y autorizaron el contrato lo hicieron con los ojos cerrados. Cualquiera, hasta el más ingenuo de los funcionarios públicos se habría percatado del gravísimo error que solamente hasta dos años más tarde se descubre. Parece que la cantidad de ceros en la cifra millonaria no les permitió ver el grave error: No había planificación.

Pero es más grave aún que hoy cuando todo el mundo se ha enterado de las irregularidades que mantienen el estadio en obra negra e inservible, no se haya hecho nada. El Departamento Nacional de Planeación fue el primero en enterarse porque es el ente que le hace seguimiento a los recursos de las regalías del petróleo, le informó a la Contraloría, a la Procuraduría y no ha pasado nada, lo más posible es que se autorice otra adición y otra prórroga, y otra y otra, y no pasará nada.

Es evidente no solamente la demora de los trabajos sino el detrimento que el retraso le ha causado a la ciudad, al Atlético Huila y a sus hinchas, de manera que no se entiende ante tanto incumplimiento por qué no han hecho efectivas las pólizas y se ha buscado un contratista que cumpla y que no se comprometa a ejecutar una obra por este monto sin la planificación que se requiere, porque eso es lo que ha dicho el ente nacional que proyecta los recursos.

El solo hecho de haber autorizado una obra de esta magnitud financiera sin la planificación requerida ameritaría no únicamente sanción para el contratista, sino para quienes permitieron dar curso a los trabajos sin tomar las medidas de precaución que hoy está reclamando el Departamento Nacional de Planeación, molesto por semejante elefante blanco que crece y crece en pleno corazón de la ciudad, convertido en un estorbo y en una vergüenza.