viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-12 07:57

Que así sea

En cumplimiento de un fallo judicial, el Congreso de la República ofreció disculpas públicas al país por la nefasta relación entre políticos y paramilitares y todo lo que esto generó en la sociedad civil.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 12 de 2014

La alocución televisiva fue realizada por el propio presidente del Congreso, José David Name, en la que reconoció que congresistas –colegas suyos- se asociaron con jefes paramilitares, para ejercer poder político y llegar a corporaciones públicas. También lamentó las muertes, desplazamientos y corrupción que generó la unión de políticos y las bandas ilegales.

 

 “Nunca más, en el Congreso puede ser aceptable que las fuerzas políticas que recibieron apoyo de los grupos armados, se autoproclamen como representantes de la sociedad; nunca será tolerable que las formas de representación política se ganen con intimidación, constreñimiento o apoyo a la conformación de grupos armados al margen de la ley, como los que fueron objeto de la condena del señor Ricardo El Cure Chacón, razón por la cual estamos presentando a ustedes nuestras sinceras disculpas públicas a nombre de la institución del Congreso de la República”, dijo el presidente del Senado.

El pronunciamiento es además histórico pues por primera vez un miembro del Senado sale a reconocer públicamente que el paramilitarismo infiltró y contaminó hasta lo más profundo, una de las instituciones más respetables del país como lo es el Congreso de la República.

“Sabemos que nada puede borrar lo que han vivido, y reconociendo que aún nos falta mucho por trabajar para cumplir todas las expectativas de las víctimas, es el compromiso del Congreso hacer todo lo que esté a nuestro alcance para proteger a la población civil, para impedir que estos actos se repitan”, agregó.

Esta última parte de la alocución es tal vez la más importante, en el entendido que hay un compromiso tácito del legislador de apoyar todo lo que tenga que ver con las víctimas.

La oportunidad la tienen ahora, cuando se está cerca de un acuerdo de paz, donde el Congreso tiene que entrar a legislar sobre el marco jurídico para la paz, la justicia transicional y en general todos los aspectos inherentes a sus funciones que tengan que ver con el proceso que se adelanta en La Habana.

Ese es el mejor gesto de arrepentimiento y el más grande aporte a quienes fueron víctimas de esos políticos corruptos que se aliaron con la delincuencia para obtener beneficios políticos y económicos.

El gesto debe ser aplaudido, aunque hubiese sido mejor si no hubiera mediado una orden judicial que los obligó a hacerlo.