viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-04 10:22

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR, YA ES TARDE Y ANOCHECE

El relato del Evangelio de este tercer Domingo de Pascua, de los discípulos de Emaús, coincide con la introducción de la Carta Apostólica del querido Sumo Pontífice, hoy San Juan Pablo II para el año de la Eucaristía conmemorado del 2004 al 2005.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 04 de 2014

“Esta es la invitación apremiante”, dice el Papa, que en la tarde misma de la resurrección los dos discípulos que se dirigían hacia Emaús, hicieron al Caminante que a lo largo del trayecto se había unido a ellos. . . entre la penumbra del crepúsculo y el ánimo sombrío que los embargaba, aquel Caminante era un rayo de luz que despertaba la esperanza y abría su espíritu al deseo de la plena luz: “Quédate con nosotros, suplicaron y El aceptó y lo reconocieron en la fracción del pan, como al principio se llamaba a la Eucaristía” (L.C. Nos. 1 y 3).

Emaús es el camino de nuestra fe vacilante cuando a pesar de la larga predicación y memoria del Kerigma que nos recuerda Pedro en presencia de sus compañeros de milagro, hoy continuamos en la incertidumbre y en la desilusión de nuestra evasión al encuentro con el Señor.

Admirable la pedagogía de Jesús, cuando se integra en el camino y pregunta sobre el tema de su angustia. En lugar de regañarlos con firmeza por su incredulidad los pone a pensar y con la “luz de la Palabra ablanda la dureza de su corazón y se les abrieron los ojos”. Vemos como la Palabra es la única fuerza que nos hace volver al camino recto y eso se llama conversión. Si escapamos en la vida a la escucha de la palabra va a crecer nuestra desesperanza y el camino va a ser cada vez más difícil.

Jesús no utiliza ningún manual operacional, ni amenazas moralistas para que regresen de nuevo a reunirse con sus hermanos, repite lo que hizo siempre en los ritos de la cena y allí lo reconocen de inmediato. La súplica del mundo católico ante la exaltación de Juan Pablo II parece que fuera la misma: “¡Padre, no te vayas, quédate con nosotros!, si no en persona a través de la fecunda palabra que nos dejaste y el testimonio de vida”.

Se les hace tarde a los científicos incrédulos, al pretender suprimir a Jesús de la vida, se les hace tarde a los católicos que no salen de sus simples devociones y prácticas sin compromiso apostólico; Se nos hace tarde en nuestro camino de fe cuando no está Jesús, el compañero de viaje que quiere estar con nosotros y nos busca. Que nuestro lenguaje actual no sea de lamentos, ni maldiciones, ni amenazas, sino de confianza en el Único que no engaña, porque nos ama.

Es Jesús, el mismo de siempre que se comunica a través de su única Iglesia con sus sacramentos de encuentro, de vida y de esperanza.

Ojalá que lo reconozcamos todos los días al recibir el pan de la vida y al partirlo en la prolongación de nuestra caridad fraterna. 

Para nosotros debe ser más importante la presencia que la persona y es lo que el Señor hizo con sus discípulos al pretender seguir, quedándose con ellos que lo reconocieron al partir el pan.

padremanuelantonio@hotmail.com