Publicidad política engañosa
Editorial
A dos días de abrirse las urnas para desarrollarse la jornada electoral del plebiscito, que le va a permitir a los colombianos decidir sobre el Si y el No, que definirá la refrendación popular sobre el Acuerdo Final de Paz que se protocolizó el pasado lunes en la ciudad de Cartagena, entre el gobierno nacional y el grupo insurgente de las Farc, se han intensificado la polarización de las campañas, utilizando toda clase de estrategias publicitarias en los medios de comunicación y en las redes sociales. Nunca antes en la historia republicana de este país, se había presentado una masiva penetración de mensajes alusivos a la misma, buscando el respaldo de la ciudadanía en favor o en contra de este proceso. Es tal la situación de confrontación ideológica, que está creando entre sus seguidores, una actitud arrogante que en algunas ciudades se empiezan a generar hechos de violencia, cuando algunos voceros de los partidos políticos defienden sus ideales a través de convocatorias populares que propenden por el desarrollo democrático de estas justas electorales. No es justo que en un país que ha venido sufriendo un conflicto interno durante más cinco décadas, que ha dejado secuelas históricas nefastas para las familias afectadas y un estigma dentro del contexto internacional, por los hechos narcoterroristas que cometieron en otrora las Farc.
Este estilo de propaganda política engañosa, está provocando una total desinformación de los electores. Es risible encontrar voceros de estos movimientos, que cuando defienden su posición electoral y se les pregunta, si han leído todo el contenido del Acuerdo de Paz suscrito en la Habana Cuba, responden en un alto porcentaje que no lo han realizado y que toman esta decisión, porque militan en un determinado movimiento político. No existe una coherencia entre su credo político y el verdadero pensamiento personal sobre la viabilidad o no, de respaldar dicho plebiscito. Desde este escenario, hemos venido siendo reiterativos para que se respete el libre pensamiento de las personas que se atreven a expresar sus simpatías por el Sí o por No. Ya tenemos sobre el tapete la firma definitiva para el cese del conflicto armado en el país. Hay que pensar en el futuro de las nuevas generaciones de este país, que requiere de manera urgente una serie de reformas estructurales que conduzcan a mejorar las condiciones de bienestar de la población. Por tal motivo, no debemos someternos a la voluntad que se expresa en la masiva penetración publicitaria engañosa, que está tergiversando la verdadera filosofía de la intencionalidad de voto y que se va a expresar el próximo domingo 2 de octubre en las urnas, en el cual, debe primar la sensatez y el pensamiento autónomo de cada uno de los colombianos que acudiremos a cumplir con el sagrado deber del sufragio.
