Provocaciones, divisas y pausa
Por Jaime Horta Díaz
Humillante, indignante, inhumano.. el trato a los colombianos que viven en Venezuela, no solo en la frontera. Pero, ojo, no caer en las provocaciones. El dúo diabólico Maduro-Diosdado parece de fábula si no tuviera la posibilidad de causar tantos daños.
En ese escenario del infierno el gobierno ha actuado como le corresponde. Lo peor sería caer en las provocaciones. Siempre que ha asumido otra posición le ha ido mal al orgullo patrio (remember el incidente de la corbeta).
En cambio, es irresponsable llegar con un megáfono en mano a exaltar los ánimos a personas que están viendo indefensos cómo los buldozeres y las retroexcavadoras pasan por encima de sus derechos y después irse tranquilo para su hacienda.
Divisas: Los economistas especializados en la Universidad de La Galería en Neiva (Paloquemao en Bogotá, Barranquillita en Barranquilla) siguen celebrando el encarecimiento del dólar. Y parececen alegrarse con cada record. Como la enfermedad es contagiosa, la divisa colombiana todavía sigue sobrevaluada. Y si les gustan los ejercicios –la especulación no es delito al por menor- el petróleo debe subir, de modo que es tiempo para comprar acciones de Ecopetrol. ¿Qué pasa en los predios del oro? Antes, a la primera señal de pánico en las economías producía el alza del oro porque los ahorradores acudían a comprarlo para blindarse ante la incertidumbre.
Pausa: El muchacho que cuida carros en el andén de la oficina –cuidar es un decir- me preguntó cualquier día: “Ajá, doctor, ¿yo estoy en la nómina?”
