Protestas y verdades a medias
Las noticias de la última quincena revelan el recrudecimiento de las protestas ciudadanas que emergieron del sector rural y arrastran desde 2013 un costo económico de $1,8 billones que se abultará mucho más cuando se estimen las consecuencias directas y todos los efectos posteriores que ya está dejando el taponamiento a la circulación de pasajeros y carga.
Son mal llamados “paros” porque si bien una sector importante de la población, especialmente campesina, decidió suspender sus actividades para salir a manifestar su inconformismo y reclamos por las promesas aún incumplidas por el Gobierno, la economía en general sigue su marcha, aunque ya cojea por los perjuicios que está dejando la atención cortoplacista del Agro colombiano.
En los diálogos entre los que dicen representar a los exaltados y los funcionarios del Gobierno como que no se está hablando lo suficientemente claro o se están defendiendo verdades a medias. ¿Qué tan fácil es que para cerrar o reducir la importación de bienes en defensa de la producción nacional se pida renegociar un Tratado de Libre Comercio amarrado de cabo a rabo con compromisos bilaterales de acatamiento entre las partes? ¿Qué tan sencillo resulta lograr que las directivas de un banco consientan la condonación de créditos bancarios a micro productores sin recibir por ello el lucro por el cual abrieron su sucursal? Y si el Gobierno decide meterse la mano al bolsillo, ¿qué tan pronto realizará los ajustes presupuestales que deben hacer curso en Congreso de la República para su correspondiente aprobación? Del dicho al hecho…
Por otro lado, no se entiende, bajo ninguna explicación de las que han dado los voceros de las protestas, tanto vandalismo y pérdida del sentido común, porque una cosa es adelantar una marcha justa y legítima y otra consentir que a la sombra de la misma se atropellen los derechos ajenos como cuando se lastima con la disminución de las ventas, la escasez y la carestía de bienes y servicios a las familias y a los comerciantes, muchos de los cuales están a punto de cerrar sus negocios. Eso de pacífico no tiene nada.
Si los últimos Gobiernos no han dado soluciones integrales al Sector Agropecuario, nada se recoge en la tarima de las dos mayores campañas políticas que más parece un cuadrilátero de agravios y de acusaciones improbadas en donde el Fiscal y el Procurador subieron a escoger la esquina de sus preferencias para caldear los ánimos. ¡Que indecencia!
