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Opinión/ Creado el: 2017-05-13 07:45

Protestas sociales: un detonante

Por Amadeo Gonzalez Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 13 de 2017

No podemos más que pensar que los colombianos de bien, son pocos. Los que no se quejan, claro está. Que de conformidad a las apreciaciones de nuestros gobernantes, todos tendríamos que quedarnos callado y no hacer la más mínima reclamación, porque estamos bien. No nos falta nada. Pero las protestas y los paros que se vienen, nos anticipan que estamos ante un detonante social impredecible.

Esta reelección con la que se premió al actual mandatario, tiene que dejarnos una lección clara, de lo equivocado que estábamos y de lo desacertado de los actos de la democracia en la escogencia de nuestros representantes en el poder público.

No basta afirmar que al Departamento del Chocó, se le han hecho inversiones por siete u ocho billones de pesos y que no tengan la posibilidad de reclamar. Igual sucede con toda la inversión en la infraestructura vial colombiana entregada al anterior vicepresidente, para que se retirara con el único propósito de presentarse a las elecciones del próximo año. Cuando es evidente que la contratación en Colombia está determinada por las coimas, las prebendas, la mermelada y por consiguiente por una extraña caja menor, con la cual se patrocinan las elecciones y se compran la conciencia de los electores.

Esta situación vuelve a ser de recibo con el paro de los maestros, a quienes se les dice desde la Presidencia: qué más quieren. Pero si todos fueran guerrilleros estarían concentrados y se tendrían recursos a granel. De lo contrario para las inversiones del país, no hay recursos, para la educación menos.

Para la salud, no hay esperanzas. Para el deporte y la cultura, una ley naranja, que ha de ser manejada para inversiones y por los inversionistas con fuentes de recursos que terminarán, como ha sido normal en este país, beneficiando a unos pocos.

Y el país es una fuente de seres desagradecidos que no han sabido apreciar que la guerra con los subversivos ya cumplió su ciclo, y los destinos de recursos para el Ministerio de Defensa y para la guerra, no se reducen y por el contrario, se siguen manejando en forma secreta.

Así las cosas, de cual paz duradera podemos hablar, o al menos de qué paz, será? Cuando el país y todas las instituciones del Estado, vienen reclamando equidad, participación ciudadana y especialmente inversión en cada rincón de la patria, o como en nuestro sentir es justo, reclamar por un cambio en el salario, ya que con el que contamos, es uno de los más bajos que se tienen en América Latina, casi igual al que devengan en Bolivia y Perú, pero con la inflación más alta que en aquellos.

Muy pronto tenemos que ver a todos los damnificados de los desastres naturales, como los de Mocoa, los de Manizales, los de Antioquia, los de la Guajira, los del Valle, los del Cauca, y todos y cada uno de los territorios colombianos, protestando y exigiendo inversión y atención a las necesidades primarias de sus comarcas, por cuanto, la politiquería que ha comenzado a despedir a contratistas y funcionarios de los institutos financieros, bancarios y entidades estatales para conquistar votos en las próximas elecciones, y para entregar esa cuota de poder a los aspirantes del Congreso, sigue siendo una bomba que algún día tiene que estallar y demandar estabilidad laboral. En tanto, esto es una hecatombe que un día tiene que reventar.