Propuesta aterrizada
En medio de todo lo que se dice a diario sobre el proceso de paz y los diálogos que adelantan Gobierno y Farc en La Habana, surge una propuesta directa, coherente y aterrizada con la que se pudiera humanizar el conflicto, hacer menos tortuoso el proceso y sobre todo, pensando en la sociedad civil, retornar la confianza a un país caldeado por los enemigos de la paz.
Las acertadas propuestas de Marta Lucía Ramírez a la hora de hablar de paz, se centran en cuatro puntos básicos, de los que se desprende un todo que no es otro que la pacificación del país.
“Parar las acciones terroristas. Frenar el reclutamiento de menores. No sembrar más minas antipersonas e impulsar el proceso de juzgamiento a los cabecillas guerrilleros”.
Las cuatro premisas fueron expuestas por la candidata del conservatismo a la Presidencia de la República, en el marco del Ciclo de Encuentros Académicos con los candidatos presidenciales, organizado por la Universidad Los Libertadores de Bogotá.
En un breve y contundente pronunciamiento, la candidata reprochó la falta de acción por parte del presidente Santos frente a hechos que cometen las Farc, actos que debilitan la credibilidad del proceso, dejando la sensación de un Gobierno débil, arrodillado y de una guerrilla fortalecida que quiere presionar una negociación a su acomodo, algo que asusta al país.
La propuesta que hoy hace la exministra, fundamental en cualquier escenario donde se negocia una paz, es que no se permitirá más acciones violentas que atenten contra la población civil.
Es elemental. Si logramos siquiera este punto, estaríamos frente a una negociación más llevadera, pues lo que el país no aguanta más es la barbarie de unos guerrilleros en Colombia, mientras que otros –supuestos jefes- manejan un discurso bonito y conciliador desde la tranquilidad de La Habana.
Desde estas páginas y en especial de este espacio, hemos venido apoyando las iniciativas de paz del presidente Santos y rechazando los oscuros señalamientos que al respecto hacen todos los días los amigos de la guerra.
Pero consideramos que el proceso necesita de una nueva dinámica que entregue un aire renovado, que genere tranquilidad a todo un país, una propuesta como la que ahora hace Marta Lucía Ramírez, con mucho atino y con amor de patria.
Ojalá no se entienda como un acto de campaña, como una rivalidad política, sino como una propuesta sesuda que no se puede dejar de lado.
