Proceso de paz con el ELN
Editorial
Con antelación se habían filtrado en algunos medios de comunicación, que el Gobierno Nacional había iniciado contactos en Venezuela con algunos representantes del grupo insurgente del ELN, con el fin de establecer unos acercamientos que conduzcan a unos diálogos de paz mediante la implementación de una agenda concertada entre los actores en conflicto, aunque no hubiere existido una confirmación oficial de los voceros de la Presidencia de la República. Pero Israel Ramírez Pineda alias "Pablo Beltrán"confirmó que sobre la mesa pactada el pasado 30 de marzo en Caracas, no ha sido posible de instalarse en Quito por las exigencias del presidente Juan Manuel Santos Calderón de liberar a todos los secuestrados y a la suspensión de la práctica del secuestro. Igual ratificación hizo el lunes anterior, el Ministro del Interior Juan Fernando Cristo Bustos. Ojalá se encuentren fórmulas para avanzar, de acuerdo a las conversaciones previas que han sostenido las partes y que, en la próxima sesión de la mesa, de trabajo, logren definir la fecha oficial del inicio de la construcción de una agenda concertada.
De la misma forma el presidente de la República, el martes anterior en un acto público de respaldo a la Paz en el municipio de Ciénaga Magdalena, expresó que se tiene adelantado el 50% de la Agenda concertada con el ELN y se espera que cumpla con las exigencias que ha definido el gobierno nacional para tal efecto. Estos son muy buenos augurios y el panorama de distensión que generó con las Farc una vez protocolizado los Acuerdos de Paz de la Habana, han venido generando una voz de esperanza para la sociedad colombiana de buscar de una vez la terminación definitiva del conflicto armado que ha venido propiciando este grupo insurgente desde el año de 1964. Aunque es muy difícil lograr de manera apresurada que este acercamiento se genere, dado el nivel de beligerancia histórica que, ha mantenido en algunas regiones del país, y que se constituye en un buen síntoma, en medio de un ambiente de escepticismo y preocupación en muchos sectores de la opinión pública, sobre la base de una perspectiva de estas negociaciones, porque han sido difíciles en su etapa exploratoria. Pero los golpes contundentes propinados por las Fuerzas Armadas de Colombia, han debilitado algunas estructuras guerrilleras, que han obligado a repensar su belicismo contra los colombianos y a pensar seriamente en la posibilidad de reintegrarse a la civilidad colombiana, como lo hiciera recientemente las Farc. Consideramos que esta guerrilla debe anteponer sus pretensiones políticas buscando un cese definitivo de los actos de barbarie a que están siendo sometidos algunos sectores de la población colombiana, como un gesto para recuperar el tiempo perdido y poder gozar de la anhelada paz que se busca en esas mesas de dialogo.
