Primero de mayo, a participar con los trabajadores por la paz.
Israel Silva
El Primero de Mayo se conmemora en el mundo la lucha que libraron los obreros estadounidenses por defender sus derechos. Fue el año de 1887 y el escenario fue la ciudad de Chicago en pleno desarrollo de la revolución industrial. Año tras año en todo el mundo los trabajadores ese día conmemoran saliendo a las calles conjuntamente con la demás población no solo para recordar, sino para reivindicar y defender lo que en pleno siglo XXI, parece haber dejado de ser relevante por los cambios que han sufrido las nuevas relaciones económicas debido a la globalización y la internacionalización del capital. La problemática que tenemos en Colombia en el campo laboral, salarial, el derecho a la asociación sindical, a la protesta, a la participación de los trabajadores en la política y la forma con que el Estado promueve y protege los ciudadanos en la organización sindical nos debe llamar la atención. Muchos son los sindicalistas, asesinados, torturados y desplazados en el país por defender sus derechos.
Colombia a pesar de los avances que tenemos en materia de garantías hacia los trabajadores, no es que nos podamos sentirnos tranquilos como para pasar desapercibida esta fecha. Las estrategias por elevar a categoría institucional el trabajo decente es todavía una utopía y sino preguntémonos cuál es la modalidad imperante en la contratación estatal y privada en el país. Existe una alta proporción que todavía lo hace mediante la prestación de servicios, trabajadores en misión y otros a través de la vulneración de sus derechos utilizando de manera fraudulenta el modelo de cooperativas de trabajo asociado, los sindicatos gremiales y las llamadas SAS. El Gobierno colombiano pretende entrar al club de países de la OCDE, donde se promueve y respetan los derechos a la organización sindical y social. Es una buena oportunidad para sacudirnos y valorar lo que hace falta para que la democracia la que tanto se pregona, sustentada únicamente en las elecciones cada cuatro años, cuenta con las condiciones reales para entrar a ese bloque de naciones que se caracterizan por aplicar las buenas prácticas sindicales, labores y de respeto a las organizaciones sociales.
La sacudida también es para la dirigencia y líderes del movimiento sindical del país, porque guardadas proporciones se han quedado todavía en el mero campo de la reivindicación laboral que siendo importante para las organizaciones sindicales y los trabajadores debe traspasar la frontera y convertirse en el articulador con el movimiento social y su incidencia en los espacios de la lucha política. La dirigencia sindical debe asumir con madurez su compromiso y responsabilidad con los trabajadores. Es necesario estudiar, profundizar y transitar de la simple consigna a las movilizaciones sociales, laborales, económicas, sociológicas, culturales para interpretar esta nueva realidad que es totalmente diferente a la lucha que libraron los obreros en pleno siglo XVIII. Es un llamado a la dirigencia y al movimiento sindical en su conjunto este primero de mayo.
