sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-09 08:26

Premio para Colombia

José Israel Charry Calderón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 09 de 2016

Con especial beneplácito y complacencia seguiré en las próximas horas los actos protocolarios que concluirán con la entrega del Premio Nobel de Paz al presidente Juan Manuel Santos Calderón, el sexto latinoamericano honrado con la máxima distinción, creada hace más de cien años y por voluntad del inventor Alfred Nobel.

En la bella ciudad de Oslo, donde se firmara hace seis años el protocolo que dio inicio a las conversaciones entre el gobierno colombiano y la insurgencia de las Farc, se hará entrega mañana del Premio Nobel de Paz a nuestro mandatario, como reconocimiento a su denodado esfuerzo, entrega y compromiso por llegar a la concreción de un pacto que se traducirá en reconciliación y convivencia, poniendo fin a más de cincuenta años de conflicto, que sólo sirvió para dejar un cuarto de millón de víctimas y ocho millones de desplazados.

Con una delegación de la que harán parte voceros de la Presidencia en la mesa de diálogos de La Habana, víctimas del secuestro y atentados de las Farc, así como miembros de su familia, el mandatario Santos Calderón, nos representará ante el mundo que sigue año a año este evento con el que llegan a las páginas de la humanidad los más grandes.

Los colombianos todos deberíamos llenarnos de alborozo, pero no es así. ¿Quién lo creyera?. La mezquindad y la ruindad llegan incluso a tan bajos niveles en ciertos especímenes que, movidos por la envidia, la pequeñez y otras bajezas, no son capaces de hacer siquiera un paréntesis en su irritada carrera de odios, para reconocer los valores de su eventual contradictor. Pero, claro, hay debajo de la mesa muchas otras cosas y por las que temen ser procesados, enjuiciados y condenados, lo cual les obliga a seguir distrayendo a febriles sectores que les creen todavía y les siguen como idiotas útiles.

En fin, de todo hay en la viña del Señor, rezan en la Biblia. Nosotros seguiremos dando la batalla por la paz. Como lo reiteramos, no queremos que nuestra heredad tenga que vivir cincuenta o más años de noticias con actores que en una lucha estéril, imbécil y absurda, no han dejado sino ríos de sangre, familias en la pobreza, desempleo, hambre, prostitución y narcotráfico, entre otros lastres.

Con todo, después de los hechos que rodearon la entrega del Premio Nobel de Literatura a nuestro gran Gabriel García Márquez, de nuevo Colombia vuelve a ser noticia positiva en todo el mundo, lo cual nos honra y nos enorgullece.