Premio Nobel y economía conductual
Recientemente la Academia Sueca de Ciencias otorgó el Premio Nobel de Economía (Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas) al economista francés Jean Tirole.
Éste merecimeinto se hace por sus valioasas contribuciones al estudio de los grupos empresariales con alta concentración de poder en el mercado (monopolios, oligopolios o empresas dominantes) y el efecto que ello tiene sobre la economía, así como las alternativas de regulación para atenuar los efectos negativos que estos fenómenos representan.
Sin embargo, para Raul Martinez Solar, experto en economía conductual, existen otras facetas de Tirole muy significativas materializadas en otros aportes a la teoría económica, anota por ejemplo, que en el libro Balanceando los bancos, Tirole hizo un recuento de los temas que deben ser supervisados en la operación de las instituciones financieras, si se quiere evitar una nueva crisis como la del 2008.
Y apunta el Dr. Martinez “Menos conocido, sin embargo, es el trabajo que Tirole, junto con el economista Roland Bénabou, realizó en relación con el estudio de por qué las personas tenemos conductas altruistas en favor de la sociedad, cuando la teoría económica supone que somos esencialmente egoístas.
El estudio muestra que la presencia de recompensas o castigos no tienen un efecto favorable para promover conductas en pro de la sociedad, porque su presencia hace pensar a la mayoría de las personas que disminuye el posible efecto positivo en la reputación que las personas pretenden (consciente o inconscientemente) obtener cuando realizan una buena acción (por ejemplo, una obra altruista o de caridad), como si la existencia de una recompensa pusiera en duda la verdadera naturaleza no egoísta del acto.
Lo mismo ocurre cuando se establecen incentivos negativos o penalizaciones, por lo que no sólo no favorecen la conducta desinteresada, sino que la desmotivan.
¿En qué puede servir este análisis teórico para nuestra conducta financiera? Primero, en reconocer que para crear conductas financieras favorables, son más fuertes los motivadores internos que los externos y que, por ello, la utilización de incentivos (positivos o negativos) externos tendrá efectos limitados.”
Muy interesante resultaría que conceptos como cultura financiera y análisis de la conducta humana en materia de decisiones, que terminan afectando el bolsillo de los huilenses, fueran un componente que preocupara a los que tienen la responsabilidad de diseñar los pensums académicos.
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