Post-conflicto o post-acuerdos
Por Dilberto Trujillo Dussán
Sin lugar a dudas el hecho más importante para Colombia ha sido los diálogos de paz entre las Farc-EP y el Gobierno Nacional. Nunca se había avanzado tanto en un proceso para finalizar el conflicto armado, nunca como antes la guerrilla había realizado tantas concesiones para lograr el objetivo final de acabar la guerra.
Y todo esto a pesar de los torpedos que a diario le lanzan los enemigos del proceso, los guerreristas de escritorio, haciendas y grandes mansiones, que mientras los hijos de los pobres se matan, sus hijos se enriquecen a costa de las decisiones políticas y administrativas de sus padres.
Pero algo debe quedar claro, una cosa es el conflicto armado y otra el conflicto social, por eso no debemos caer en el encanto de creer que una vez se finalice la guerra viviremos en un país de miel y leche, después vendrá la responsabilidad de acabar el conflicto social, ese que genero el conflicto armado en Colombia.
Por eso lo que se acuerde en la mesa de negociación para acabar las condiciones de injusticia social va a ser el derrotero de lo que será nuestro país en los próximos años, en temas como tierras (tenencia, crédito, asistencia técnica, comercialización), política (apertura y participación política, garantías electorales, un nuevo modelo de Estado, descentralización), internacional (equilibrio de las relaciones internacionales), económico (TLC, protección de sectores estratégicos, regulaciones fuertes a las multinacionales en derechos humanos) y otros temas que no pueden estar fuera de ningún acuerdo como el medio ambiente, la corrupción, entre otros.
En estos acuerdos sabremos que tantas concesiones tendrá que hacer el gobierno y que tantas pretensiones tendrá que dejar la guerrilla; una negociación es eso, dialogar entre dos “enemigos”, los acuerdos de paz en ninguna parte del mundo se han hecho entre amigos: Corea del Sur negocia con Corea del Norte, en Ucrania intercambian prisioneros entre las dos partes en guerra, EE. UU. y Cuba negocian (dos enemigos históricos) y lo más importante es que ninguno de los actores en una mesa de negociación gana todas sus propuestas, todos hacen concesiones para lograr el éxito de los diálogos.
No le tengamos miedo a estas concesiones, muy probablemente vamos a ver a Timochenko sentado al lado de Uribe, o los terratenientes teniendo que pagar impuestos sobre las tierras ociosas, o mayor descentralización, o un cambio en la distribución de las utilidades respecto a las multinacionales o quizá una legalización de las drogas, cualquier cosa que ocurra en las dos mesas de negociación (ELN y Farc-EP) debe ser refrendada por los ciudadanos mediante una constituyente o un referéndum.
Pues esperemos los colombianos que el mejor regalo para la Navidad 2015 sea la finalización del conflicto armado y lleguen la época del post acuerdo para acabar las causas que generaron la guerra.
Feliz Navidad y feliz año nuevo.
