domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-07 10:43

Porque tanto alarde con el Bronx

Israel Silva Guarnizo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 07 de 2016

Huila: Territorio Solidario

Pareciera que lo sucedido en la calle del Bronx  fuera algo exótico y que los colombianos estemos sorprendidos por todo lo que vienen denunciando los medios de comunicación. La verdad es que en esta nación ya nada sorprende porque la realidad ha dejado sin esfuerzo a la imaginación. Las denuncias de cómo actúan las bandas delincuenciales en las barbas de la Presidencia de la República, el Congreso, la Alcaldía de Bogotá y muchas otras instituciones aterra. Es ilógico entender que no se haga nada o mejor que se hagan los de la vista gorda y no logren ver lo que pasa a su alrededor. Ahí se demuestra lo poco que importan los niños y jóvenes no de la futura generación sino del presente. El Bronx es la expresión del abandono, la decidía y el menosprecio que la clase dirigente y gobernante le ha dado a la población marginada. A aquella que proviene del campo, de la ciudad, de la ladera que no logra tener acceso a la recreación, al estudio, a la salud, a la vivienda, al trabajo, aquella que no consigue tener las mínimas condiciones para vivir dignamente.

La dura realidad del Bronx está representada por aquellas bandas a las que se les llama de una u otra forma, con nombres donde  la simbología quebranta la dignidad y lo humano desaparece dejando cualquier signo de vitalidad. Los llamados Sayayines en este caso son los que imponen el poder y el dominio bajo la fuerza a quienes incumplen las leyes imperantes. Actúan sin piedad y bajo las formas sanguinarias y violentas, como la desmembración y las mutilaciones. En Colombia desde que inicio la violencia han dominado  esas formas atroces y  salvajes que por tiempo se han utilizado con diferentes fines. En el caso del Bronx son las leyes de aquellas personas excluidas, marginadas que no aceptan ninguna otra forma para saldar las cuentas sino mediante el sufrimiento, la tortura y la muerte en su expresión más cruel. Hacen parte de la llamada cultura de la ilegalidad.  

Los niños, jóvenes y adultos que habitan estos lugares son los mismos que existen en las ciudades grandes, medianas y pequeñas de Colombia y que debieran ser preocupación para todos los ciudadanos. Las políticas públicas deben pasar de  meros discursos y llegar a la acción por parte de los gobernantes de turno para superar aquellas diferencias e inequidades entre los ciudadanos. Los jóvenes que no pueden ingresar a la universidad y que habiendo ingresado terminan y no tiene la posibilidad de trabajar debe ser una de las grandes preocupaciones. Los jóvenes que terminan su educación media, no ingresan a la universidad pero tampoco al mercado laboral, van creando las condiciones para la marginación, caldo de cultivo hacia la drogadicción, la delincuencia y las formas más oprobiosas que cualquier sociedad no quisiera tener como referentes.  

En Neiva en las comunas tenemos otros Bronx que de no actuar podrían tener la magnitud del Bronx de Bogotá y el Bronx del condado de Nueva York, de donde originalmente proviene el nombre.