lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-05-05 08:40

Por qué no renuncio a DIARIO DEL HUILA

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 05 de 2016

El tema del Diario del Huila al que renunciaron la mayoría de sus periodistas, tras denunciar presiones para publicar o no noticias de interés y, el no pago de sus salarios de manera oportuna como lo ordena la Ley, es un caso sin precedentes en la historia regional.  

Como periodistas lo menos que debemos hacer es solidarizarnos con el colega cuando este ha sido sometido a censura de prensa, especialmente cuando se trata de compañeros de trabajo.

No hay un comunicado conjunto, únicamente declaraciones aisladas, ni el periódico ha hecho un pronunciamiento oficial y tampoco se ha escrito una línea aclarando la situación. Esto ha permitido una serie de conjeturas, algunas con razón, otras por desinformación y otras por la perversidad manifiesta de quien las promueve.

En el Huila nunca antes se había presentado una situación similar, es tanto que este hecho originó reacciones en medios locales y nacionales y creo que hasta internacionales.

En las redes sociales, unos cuentan como mejor le parece, otros lamentan y ofrecen su respaldo a los periodistas, mientras que otro tanto apoya a Diario del Huila, y algunos resaltan de manera sistemática atacando a las directivas del periódico por no disimulados conflictos personales.

Personalmente hablé con Carlos Andrés Pérez, el editor general dimitente quien ratificó que había presiones y retraso en el pago de sus salarios y esto los llevó a  tomar la determinación de renunciar a sus cargos.

Apoyo sus reclamos por la libertad de prensa y al pago oportuno de sus salarios, derechos universales que el mismo periódico reconoció en su editorial del lunes.

Igualmente sus directivas, con quienes hablé reconocen que si hubo atraso en el pago de dos quincenas que ya cubrieron, aunque expresaron que no hay censura a sus periodistas, que si hay directrices como sucede en todos los medios en donde existe una cabeza que tiene la responsabilidad de subsistir como periódico y como empresa.

De acuerdo con mi experiencia, y no es un secreto que la primera censura viene del director o el editor  general, porque son los  que definen lo que debe ir  según la línea editorial del medio, en cuyas manos están los poderes políticos o económicos que informan o desinforman al movimiento de sus intereses.

Yo creo que los lectores se acuerdan de la multitudinaria manifestación por la defensa de la  cuenca del rio Las Ceibas, hace poco tiempo de la que los medios nacionales Caracol, RCN, no dijeron ni escribieron una línea, a pesar de que se trataba de un acontecimiento de talla nacional e internacional.

Estas son realidades de los medios para subsistir, de los recursos para sostener la empresa, por la necesidad de un trabajo, por un insuficiente salario, estos son  factores que desplazan el compromiso de informar bien, relegando el compromiso y la responsabilidad al baúl de las fantasías.

No es un secreto que la falta de pago oportuno de sus salarios, es muy común y más ahora en los que la crisis económica ha obligado al recorte de personal, de gastos y al cierre de muchos periódicos y potentes medios de comunicación, lo que tampoco justifica la censura a los periodistas.

Lamento esta situación, condeno la censura de prensa desde todo punto de vista, igualmente debo decir que en el Diario del Huila, nunca he sido presionado, constreñido ni censurado por mis columnas críticas a Gobiernos y entidades como Corhuila y Comfamiliar, con las que en los últimos cinco años consecutivos gané el Premio Nacional de Periodismo CPB 2013, tres premios Reinaldo Matiz y una nominación en los años 2012, 2014, 2015 y 2016.

Por esta razón no creo conveniente renunciar a Diario del Huila, el medio de comunicación más importante que ha sido promotor y protagonista de la historia regional. Desde este medio se han adelantado por sus periodistas las más vigorosas campañas a favor del Huila, es un símbolo y un patrimonio regional que va a cumplir 50 años y, adelantar campañas para acabarlo significa masacrar un defensor de los derechos humanos, las libertades, el desarrollo del Huila y el Sur del País.