martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-10-24 08:19

Por favor, NO VOTE … Elija

José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 24 de 2015

Mañana es 25 de octubre.  Día de elecciones, día de elegir, día de la democracia, día de escoger a nuestros gobernantes y líderes políticos.  Una fecha especial para candidatos, organizadores, medios de comunicación, jurados, auxiliares, gobiernos y demás colaboradores del Estado. 

Claro que hay un sector especial de la población que también estará expectante este domingo: los electores.  El más importante, la población objeto y condicional, pues de ella dependen los resultados.  Son las sumas de sus decisiones las que definen los nombres que ocuparán esas curules o cargos.  Es decir, está en ellos esa gran y crucial tarea.  Noble tarea, decisiva misión, de ahí que sea tan importante saberlo hacer.

Se habla de que lo bueno de las democracias es que permiten tener en cuenta la opinión de todos. O al menos de todos los que hacen uso de la democracia. Claro, pensando la democracia desde la base de la participación de todos.  Y para ello, no hay que quedarse en la continua repetición de que “la democracia es el gobierno del pueblo.”

Analizar la participación electoral, por ejemplo, es cada vez más importante ya que elegir representa el derecho elemental de cada ciudadano a participar en política y, al mismo tiempo, abriga los dos principios básicos de la Democracia: universalidad e igualdad.  Es decir, que si se saca algo a elección y se elige, hay derecho a quejarse, si no, pues no.  ¿Con qué derecho?  

Sin embargo, elegir no es la única y ni la más efectiva forma de participar en política.  Aunque elegir es una forma de participación que demanda un mínimo de esfuerzo y no envuelve conflicto alguno, tiene la desventaja de no impactar significativamente en el contenido de las políticas y no generar beneficios tangibles e inmediatos para el elector

Pero … ¿para qué elegir, si mi elección no influye en nada?  Mi voto no pesa, no va a cambiar una elección, no va a decidir nada.  Algunos estudiosos de la materia afirman que en este momento, más de 3 millones de personas piensan algo similar en el país.  Otra frase que siempre se escucha es que esto es más de lo mismo, hecho por los mismos y para los mismos.  Aunque haya candidatos que no pertenecen a los conglomerados políticos más importantes (una minoría), contradictoriamente, son estos los que no tienen apoyo de la gente.  Son menos conocidos, menos populares, menos contaminados, menos corruptos.  Sobre esto convendría conocer lo qué piensa nuestra clase política. 

Los electores, por su parte, además de elegir deben prepararse para vigilar, reclamar y exigir, a los que eligieron, el cumplimiento de sus propuestas.  Los electores no deben permitir que los nuevos elegidos (y reelegidos) continúen actuando como autoridades independientes, abandonando e ignorando el trabajo y protagonismo de quienes los eligieron.  Es por eso que al momento de elegir, haya un desprendimiento de emociones en aras de que el ejercicio democrático sea más libre.

Esto sería lo ideal.  Pero en Colombia, es un imposible.  No hay que olvidar que un buen porcentaje de los votantes tiene un bajo nivel de escolaridad y otro tanto, de analfabetismo.  ¿Cómo generar un voto bien pensado entonces?

Pues el bajo nivel cultural y educativo permite persuadir más fácilmente al ciudadano. Se hace más fácil de convencer demagógicamente, sacudiéndole los sentimientos, sin saber quién dice qué, cómo o por qué?  Quizás sea una idea loca y antidemocrática, pero creo que en aras de impedir tanta “compra” de votos, debería tenerse, además de edad, un cierto nivel de escolaridad para acceder al voto. 

Hay, pues, a quienes los convencen con muy poco, y tristemente en Colombia existe un buen porcentaje que se convence con carnes asadas, o con proyecciones de películas; tal vez con un sándwich y dulces que les hacen llegar a sus hijos; o tal vez con la promesa de una beca, un empleo, o simplemente dinero.  Así como en la religión se ve mal el vivirla por tradición y no por convicción, lo mismo debería suceder en estos procesos eleccionarios donde el común denominador es que se elija por tradición a un partido o candidato sin importar el fondo del asunto: sus propuestas, planes, programas, proyectos e ideas para el pueblo.

Es decir, que la educación hace bien al momento de generar un voto bien pensado, pues como dice Ruskin, Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía. Por eso, por favor, mañana no vote, elija.