Por el bien de Corhuila, Salazar debe renunciar
Alfonso Vélez Jaramillo
En mi columna “Sigue el silencio en Corhuila”, recordé la situación de crisis y el señalamiento social a la institución a raíz del robo de más de ocho mil millones de pesos, que no han sido recuperados.
Dije que para el saliente rector Roque González su balance es positivo en materia académica, en infraestructura y especialmente en sus relaciones con el sector productivo del departamento, y repito para el grueso de la sociedad la situación es bien diferente lo que respira por fuera.
Agregué que la tacha es que todavía hay personas como el ex gobernador Jaime Salazar Díaz, actual presidente del Consejo Superior, quien pese a que ha sido directivo, inclusive del nefasto y largo periodo de 15 años en el cual se perdieron los recursos, sigue quitando y poniendo en la universidad.
Esta columna como las anteriores y las que vienen no tienen otra razón de ser que forjar una trazabilidad de un hecho que compromete a la sociedad huilense hasta que se aclare la situación.
Esto originó un comunicado del Consejo Superior, publicado en los medios del Huila encabezado por Jaime Salazar, en el cual prácticamente me hayan la razón en todo, no desmiente nada de lo dicho, no presentan argumentos, pero sí utilizan términos impublicables y ofensivos que no son propios de una institución formadora de profesionales.
No obstante, Registro y celebro complacido que en este asunto que ha concitado el interés general de los huilenses, por fin haya contado en el comunicado con la solidaridad de cuerpo de todos los estamentos universitarios. Se infiere que ahora empieza a preocuparle no solamente a la rectoría sino a toda la consiliatura reflejada en su firma.
En lo atinente al arquitecto Jaime Salazar, Presidente del Consejo Superior de la Corporación Universitaria, Corhuila, que pretende convertir esto en un enfrentamiento personal, si realmente se considerara ético y moral hacía rato había renunciado a esa dignidad.
Con su dimisión y su generosidad había permitido que la Fiscalía y el mismo centro de educación superior investigaran sin su injerencia estos hechos. Igualmente, hubiera sido más expedito recuperar la imagen de la universidad afectada por este robo calificado como el mayor saqueo realizado en un centro de educación superior del Huila en toda la historia.
Salazar Díaz, siempre ha sido miembro del Consejo Superior con el agravante de que durante más de 15 años no se convocaron las asambleas anuales que la ley ordena a esos organismos, con las consecuencias que la sociedad huilense conoce y está repudiando.
No es conveniente y está mal visto que un integrante del Consejo Superior de la universidad, sea a la vez el contratista de las más grandes obras que se han ejecutado para su desarrollo y crecimiento.
Y no precisamente porque las haya hecho de manera altruista sino porque desde su posición ha impuesto sus criterios para que le fueran adjudicadas o autoadjudicadas a él y a su grupo de trabajo obras por miles de millones pesos.
Justamente, porque encontraron inconsistencias en la construcción del edificio de la sede Prado Alto, comenzaron a deteriorase sus relaciones con el ex rector Virgilio Barrera Presidente del Consejo Superior, quien ahora parece que es su mayor enemigo, a quien acusa de gastarse la plata de la universidad solo.
Según el acta No. 130 del Consejo Superior Universitario, realizada el 24 de agosto de 2007, los miembros del Consejo Superior le reclamaron a Salazar por no pocas inconsistencias en la obra ejecutada, y por otras que según ellos ya habían sido cancelados con anterioridad.
Desde ese día y por otros posteriores reclamos comenzaron a deteriorarse las relaciones con los demás consejeros y especialmente con el rector Barrera Castro, quienes a la postre salieron y él, Salazar se quedó como Presidente del Consejo Superior.
La Asamblea de Fundadores que sesionará hoy, es el máximo organismo de la Corhuila, está integrado por personas de reconocido prestigio no de ahora sino de toda la vida, que no tienen porque cargar con el lastre originado por desatinos, descuidos o indelicadezas.
Y como hoy eligen nuevos directivos, si el Presidente del Consejo Superior Jaime Salazar y la revisora Fiscal no renuncian, si es preciso que hagan los cambios respectivos por el bien de Corhuila, la única Universidad patrimonio de los huilenses.
