viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-20 08:26

Pongámonos de acuerdo, también para la Paz

Pedro Arias

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 20 de 2017

Después de 37 días de paro de maestros, Fecode y el Ministerio de Educación llegaron el pasado viernes a un acuerdo que les permite a los padres de más de 8 millones de niños y jóvenes descansar y respirar tranquilos porque sus hijos podrán retomar las clases en los colegios del Estado.

Estos últimos meses han sido muy duros para el gobierno del Presidente Santos a quien le han llovido rayos y centellas debido a los paros que ha tenido que afrontar.

La oposición, liderada por el expresidente Uribe, lo acusa de que Colombia está viviendo “situaciones coyunturales que muestran el incremento del malestar social y el lento pero inexorable proceso de quiebre institucional de la actual estructura del Estado, al que nos está arrastrando el gobierno castro-chavista de Santos, y que pronto estaremos como Venezuela”.

Nada más lejos de la verdad. No es solo el gobierno de Santos el que ha sido afectado por paros, huelgas y protestas sociales. Todos los gobiernos en Colombia han tenido que afrontarlas, porque el nuestro es el segundo país, después de Honduras, con las más profundas desigualdades y brechas sociales en América Latina, según la medición aplicando el coeficiente de Gini, que se usa para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual.

Las jornadas recientes tuvieron tres protagonistas principales: el abandono y la negligencia de los gobiernos, por décadas, del puerto de Buenaventura; el mismo abandono y la misma negligencia de los gobiernos, por décadas, con el departamento del Chocó, azotado además, por la corrupción y por la incompetencia de sus gobernantes locales y, finalmente, el paro de los maestros, al que me referí en mi columna anterior.

En los últimos 15 años se han realizado 14 paros camioneros y las exigencias siempre fueron las mismas, lo que indica que el problema del transporte en el país no se solucionará en un solo gobierno y no se le puede echar toda la culpa a Santos.

En el gobierno anterior, por ejemplo, se produjeron muchas protestas, además de los consabidos paros de camioneros y de maestros. Hubo una larga resistencia civil y el bloqueo de vías por parte de campesinos en la región del Catatumbo; la protesta de los mineros artesanales a causa de la criminalización de su oficio y de las preferencias hacia las explotaciones mineras a gran escala; la movilización de los cafeteros por el incumplimiento de acuerdos previos; las acciones de inconformidad de paperos, cebolleros, paneleros, cacaoteros, arroceros y lecheros que anunciaron el Paro Nacional Agrario y lo hicieron; los empresarios minoritarios de calzado que organizaron una jornada de protesta por los efectos de los Tratados de Libre Comercio (TLC); las organizaciones cívicas que se unieron con las ambientalistas para exigir la consulta previa en proyectos masivos de transporte que amenazaban con la tala de árboles; las huelgas de trabajadores petroleros y de la industria del carbón y así podríamos continuar una larga lista de protestas.

Entonces, en vez de estar atacando con saña al gobierno y al Presidente Santos, ¿no sería más sensato que todos trabajáramos para que el proceso de paz con las FARC no sea hecho trizas, y que el ciudadano común y corriente pueda percibir el país sin miedos ni pesimismo, que es el mejor aliado de la populachera ala guerrerista?

Esto se lograría si cesa la avalancha de mentiras que diariamente se lanzan a través de las redes sociales y de algunos medios de comunicación sobre el futuro de Colombia.

Y lo que nos faltaba, terrorismo con explosivos en los centros comerciales para convencer a la gente, por puro miedo, que el camino es la guerra.

La mayoría de los colombianos vivimos hastiados, fastidiados e irritados porque algunos en el Congreso se roban la plata, se asignan megasueldos y megapensiones sin tener que trabajar 1.300 semanas como el resto de los colombianos; faltan a sus deberes, a las sesiones y a los debates, meten micos, compran votos, entorpecen los proyectos de ley que asegurarán la paz en Colombia, y no pasa nada.

Ya el gobierno del Presidente Santos firmó los acuerdos que permitieron levantar los paros de Buenaventura y del Chocó. Y el pasado viernes se llegó a un Acuerdo con los maestros que contempla 21 puntos, que quedaron consignados en un acta de 13 páginas.

En este Acuerdo, los elementos más destacados son la reforma estructural del Sistema General de Participaciones (SGP), con lo que el sector de educación podrá disponer de más recursos, y una nueva bonificación para los docentes, que será pagada de forma progresiva año tras año: en el 2018 recibirán un pago equivalente al 6 por ciento de su asignación básica; en el 2019, del 11 por ciento, y a partir del 2020, del 15 por ciento.

El presidente de Fecode, Carlos Rivas, se mostró satisfecho con el acuerdo logrado y dijo: “Gracias a los maestros, porque hemos logrado un acuerdo que satisface los intereses de la educación pública. ¡Hay acuerdo! Se levanta el paro de maestros tras 37 días ¡Hay acuerdo!”.

¿Por qué los enemigos de la paz no deponen su actitud de odio ciego contra el gobierno de Santos y su rabia infinita por haber recibido el premio Nobel de la paz y no nos dedicamos, más bien, a rediseñar el país y a trabajar remando todos hacia el mismo rumbo para que finalmente tengamos una paz larga y duradera?

Pongámonos de acuerdo también para la paz.