viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-17 09:26

polarización política total

Esta campaña política marca un hito histórico en la forma descarnada como los dos principales contendientes del poder, se han sumado a una campaña sucia, donde el desprestigio y las denuncias hacen parte de un coro en el que los medios de comunicación, son los grandes aliados de aquellos, para destruir y acabar con la poca moral ciudadana que queda.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 17 de 2014

Sin los medios de comunicación y sin su vinculación partidista entre los sectores en conflicto, de esta corrupción llamada politiquería, el país seguiría en las aguas mansas de una confrontación que se ha venido sumando año tras año, para vegetar con la indiferencia, con la impunidad y con el delito de cuello blanco, como si fueran ya parte del patrimonio y de la forma de vivir y de entender la realidad social colombiana.

 

Llegó el momento de conocer en profundidad, cómo esos políticos de turno, sin ningún recato y sin valores, han propiciado toda clase de afrentas, con un lenguaje que raya en la mediocridad y donde las ideas de gobernar han estado direccionadas como en la época hitleriana, por un concepto que en ningún momento tiene que ser utilizado para mantenerse en el poder, como lo es ese anhelo de paz y de convivencia, frente a más de cuarenta o cincuenta años de genocidios y de enfrentamiento entre sectores partidistas, que ahora ya no son entre liberales y godos, sino entre supuestos pacifistas y guerreristas.

 

Finalmente es triste y desalentador, saber que la institución más representativa de los colombianos, y garante de los derechos fundamentales de los colombianos, como lo debe ser la Fiscalía General de la Nación, termina siendo el comodín de la impunidad, el adalid de las campañas políticas y por consiguiente, el instrumento al servicio de unos y en contra de los otros.

Entonces lo que tiene que tener la reserva del sumario, lo que tiene que ver con la garantía dela instrucción del proceso, ya no se ventila en el Despacho del funcionario instructor, y es cuando los periodistas reclaman a gritos que quieren conocer las pruebas delas denuncias, que exigen unos y otros, los documentos y los soportes de las acusaciones, lo cual no puede entregarse al mercadeo de la información, y mucho menos a los saltimbanquis de los noticieros que juzgan y condenan, según los contratos de publicidad que tengan con el Estado o con la empresa privada. Qué triste realidad.

Y mientras esto sucede, y dos candidatos se perfilan como los continuadores del futuro de la sociedad colombiana, los otros tres y el voto en blanco, quedan relegados por una falta de coherencia política de unos y de otros.

Puede que entre esos tres, una mujer tenga la fortaleza y la coherencia política que el país necesita, pero no es la conservadora y por lo tanto por pertenecer a la izquierda que anda en desbandada, su participación no dejará más que una huella entre la inconformidad y la desidia propia de nuestras gentes, pero que no alcanzará los umbrales necesarios para su proyecto político.

Esta polarización ideológica es peligrosa, y es tan peligrosa, como lo fuera la que se marcara en los años 1940 a 1950, que dio origen a las fuerzas oscuras de las autodefensas campesinas y de la actual subversión política que vivimos, y que sin lugar a dudas, será más radical y de temer como nadie aún se ha atrevido a avizorar.

Por ahora, entonces no nos queda otra alternativa que buscar un mecanismo de dignidad, representativo de esa inconformidad con lo estatuido y es cuando el voto en blanco, como ya lo había dicho, aparece como una luz al final del túnel, para exigir y demandar entonces un cambio del grupo de candidatos y con esa renovación, ir de nuevo con otros dirigentes, con otros candidatos, a elegir un PRESIDENTE PARA COLOMBIA.