Poder y negocio
Por Ernesto Cabrera Tejada
Poder público y negocio es visto con degradado, remite desprecio, impunidad, hipocresía con mezquindades y rencores; es la crisis de valores, la nulidad de la honestidad. Irresponsablemente esta sociedad se afecta allí, claro no todos, pero en esencia el poder y los negocios empujan a las mayorías al ingreso de los círculos de corrupción.
Olvidaron los dueños del poder que mirar casi siempre de lado, les conduce a ver en otros sus propias desgracias sociales. Y esta sociedad observa sin actuar, espera con ansiedad que el poder hecho negocio le toque; mientras tanto se niega pero se alienta con desdichas ajenas que son las propias.
Ya no aterran casos de poder y negocio desde lo público, fraudes administrativos en todas las oficinas y funcionarios, ahora todos piden “tajada” algunos se hacen socios de empresarios particulares y piden distribuir ganancias. Los macabros casos del chance, las tapas de alcantarillado, las empresas públicas, son ejemplos del poder hecho negocio desde la corrupción… todos murmuran y comentan de un exmandatario y su mujer, robaron más de treinta mil millones. Y ello produce rabia y risas, reconocimientos y comentarios vulgos, y en ese barullo sin fin todo se silencia porque los zares de la política así lo definen.
Doug Lipp, autor de “Hasta los monos se caen de los árboles” establece una búsqueda magistral y práctica de alcanzar la fórmula del equilibrio social, balancearse en los arboles suele ser divertido pero al caerse queda sólo un recordatorio de que tenemos que poner en equilibrio nuestra vida, aquí dicen que después de pasar por cualquiera de los entes de gobierno, los monos se caen pa´rriba.
El equilibrio entre poder y negocio ha de implicar restar condiciones de chantaje mediante el fenómeno de descarte, estar intelectualmente abiertos y entender de una vez por todas que la trasformación que no es de cemento sino de pensamiento nos ha de conducir a tener mayor conocimiento, mejores deducciones y mejores resultados.
Las acciones de políticos en contienda deben abandonar esquemas tradicionales y propender por nuevas y viables formulaciones con inclusión de todos los sectores de la población y ante todo con un interés por lo público en beneficio social.
