domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-05 10:53

Podemos cambiar

Orlando Parga Rivas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 05 de 2016

Vladímir Hórowitz fue un pianista ruso virtuoso que hacia 1940 se radicó en Estados Unidos rehusando por mucho tiempo volver a visitar su país natal por razones políticas. No quiero volver allá, y no volveré, repetía Hórowitz.  Pero seis décadas después y a la edad de 81 años cambio su actitud y volvió a la Unión Soviética a ofrecer un concierto verdaderamente notable.  Su disposición a reconsiderar su opinión lo condujo a una legendaria excitación emocional y riqueza tonal.

En Colombia se percibe un ambiente de incertidumbre y desesperanza respecto de su futuro y la anhelada paz, pero no todo está perdido. Lo que necesita el país en este momento es un cambio de actitud frente a los resultados del plebiscito para refrendar de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. Si reflexionamos sobre la teoría del caos, el solo término asocia a lo negativo, pero en realidad lo que plantea no es sinónimo de desorden sino de lo impredecible y evolutivo de los sistemas complejos y dinámicos, Luévano, 2004.

Lo que hizo el pianista cuando se retractó de su posición largamente mantenida, puede ser un buen ejemplo para cualquiera de nosotros que hayamos defendido o justificado ideas, creencias u opiniones hasta hoy inamovibles y que creemos debemos mantener hasta nuestra tumba. Sea cual sea la causa, debemos estar abiertos a aceptar que estuvimos equivocados, o a que si las circunstancias cambian, deberíamos estar dispuestos a cambiar de opinión y actitud.

Y atención que esta propuesta de tener predisposición al cambio se ajusta tanto para los partidarios del sí en el plebiscito, que consideran inmejorable el acuerdo alcanzado, como para los del No, que lo descalifican por completo, se resisten a negociar y a hacer concesiones. Cada uno y todos, debemos ponernos en los zapatos del otro, incluso en los de los guerrilleros, pero en especial en los de las víctimas, aquellas que sobreviven en lugares donde la única presencia del Estado es la militar para combatir grupos ilegales y cultivos ilícitos, donde la guerra, la muerte y el dolor tocan a la puerta casi que a diario.

En este momento en el país las fuerzas que causan desequilibrio, inestabilidad y malestar al sistema social, se regulan y estabilizan. Es por eso que el resultado obtenido, desconcertante para muchos, no debemos verlo de forma reducida y simplista, por el contrario debe ser analizado en su globalidad y complejidad, con todas las fuerzas e intereses colectivos y particulares que lo mueven. El escritor Stephen Crane aseguró, el que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.

Este resultado, tal vez inesperado, debe llevarnos a buscar caminos y mecanismos en los que el pueblo, desde la persona de a pie hasta el más poderoso, puedan participar e incidir en igualdad de condiciones sobre las decisiones a adoptar para alcanzar la tan anhelada paz; propiciar un proceso mediante el cual se empleen canales de comunicación y un lenguaje sencillo e inequívoco que mantenga informados claramente a los Colombianos sobre estas cuestiones transcendentales que nos afectan, pero ante todo y desde la academia, formar a los ciudadanos para que puedan dialogar, discutir o debatir estos asuntos sin caer en la tentación o la trampa de la polarización o de servir a intereses contrarios al bien común y el interés general de aquellos que dicen hablar en nombre de las víctimas y querer favorecer a los colombianos, cuando en realidad solo actúan por vanidad buscando satisfacer sus ansias de poder, saciar su sed de venganza y proteger privilegios de pequeñas élites.

Pero si entendemos que la paz es el bien supremo de la patria que nos merecemos, volvámonos inspirados y llevemos el perdón en nuestro corazón, es la llave que abre la puerta a quedar libre de resentimientos. Ya las víctimas nos dieron el domingo ejemplo y lección de esa capacidad de perdonar. Estoy seguro que son muchas las preguntas que quedan en el tintero después de los resultados del domingo, pero lo importante es analizar y proponer estrategias que generen tranquilidad y paz pública. No es necesario gastar el tiempo intentando infructuosamente en cambiar a mi prójimo si por lo menos no he intentado en cambiar mi vida.