Pobre Mercaneiva
Por Dilberto Trujillo Dussán
Ya Mercaneiva no aguanta una campaña electoral más. Muchos han ido a buscar los votos y prometido soluciones a un problema que es difícil de corregir porque como todo lo que nace mal, termina mal.
Desde el mismo inicio de Mercaneiva se vislumbró que el proyecto no iba a tener un desarrollo exitoso porque iba en contravía de todo concepto de planificación y de mercado.
La primera cosa que no pensaron los “políticos” que impulsaron ésta idea fue que al poner una plaza de mercado lejos de todo y de todos, donde se vende lo mismo que venden en toda la ciudad era alejar a los potenciales clientes de éste proyecto, solo veamos el gran número de tiendas de barrio, pequeños supermercados y grandes cadenas, menuda competencia para Mercaneiva; cuando la lógica de todos los mercados es acercar el producto al cliente y darles todas las facilidades de transporte, aseo y de ofertas posibles.
Lo segundo es haberla colocado al lado de la Central Mayorista de Abastos, otra competencia desleal para Mercaneiva y lo tercero, fue que no cayeron en la cuenta que para que la plaza minorista fuera exitosa se necesitaban alcaldes con mucha autoridad para poder controlar el desorden de la venta de perecederos en las calles de la ciudad.
Ahora toca buscar soluciones para este “elefante blanco” que tiene la ciudad, y muy probablemente la búsqueda de éstas implica tomar decisiones radicales.
Es bien cierto que la idea de ser el mercado minorista de la ciudad no funcionó y esto significa que toca buscar propuestas para solucionar varias cosas y pensar que este problema se nos convierte en una oportunidad para ordenar nuestra ciudad.
Lo primera idea es que se deben construir dos plazas pequeñas en la zona oriental y norte de la ciudad, en el sur ya existe una, y trasladar a los sacrificados de Mercaneiva y a los vendedores ambulantes, así llevamos a los ciudadanos los productos cerca de su casa.
Y bueno, ¿qué hacer con Mercaneiva?, se nos presenta una oportunidad para recuperar el centro de la ciudad, recuperar la movilidad en el sector y generar un polo de desarrollo en toda la zona comprendida entre el río del Oro y la calle 6; entonces la idea es que se traslade todos los almacenes de repuestos de motos que hay en la calle 4 y buena parte de las ferreterías que hay en la zona central de la ciudad y que generan caos en el transporte y dañan las vías por las tractomulas que entran.
Mercaneiva es el espacio ideal para los almacenes de reparación de motos y para las ferreterías por el gran espacio que hay para el desembarque de mercancía, estacionamientos suficientes, vías diseñadas para soportar grandes vehículos.
La responsabilidad del alcalde es garantizar una salida para los vendedores de Mercaneiva, evitar que se convierta en otro elefante blanco y garantizar a los inversionistas privados que no se van a quebrar.
Buena esa, alcalde, por poner en el tapete el debate de una solución definitiva para Mercaneiva.
