domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-01 12:14

Plebiscito y corrupción

Por Amadeo Gonzalez Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 01 de 2016

Mañana ha de realizarse el plebiscito que busca refrendar los Acuerdos de la Habana, luego de una serie de improperios que se han difundidos por los medios sociales entre los partidarios del SI y aquellos que propugnan por el NO.

Sin dar a conocer mi decisión, la cual es consecuente con una forma de pensar independiente, como lo he sido toda la vida, me siento halagado y satisfecho de saber que este proceso llega a su fin, y que la definición sobre plebiscito que en otro de nuestros artículos propusimos tomado del Diccionario del Diablo de Ambroce Bierce, es realmente lo que se pretende en los actuales momentos.

Estos hechos que rodean el enfrentamiento de nuestros amigos y de muchos colombianos sobre su participación en forma positiva o negativa con la decisión a adoptar, es fruto de la intolerancia, la falta de respeto y especialmente de ese carácter de indiferencia a la que nos hemos acostumbrados cuando de reconocer o de valorar el daño ajeno se trate, pues los argumentos de uno y de otro, realmente difieren es por su forma de alinearse con sectores recalcitrantes de la opinión pública, antes que en postulados de respeto y de filosofía de vida, y mucho menos en principios que busquen la convivencia o un acuerdo de voluntad para la construcción de un país mejor y mejor, como siempre lo hemos soñado.

Nuestra sociedad tiene problemas que no se han de solucionar de la noche a la mañana y el principal argumento para combatir y a lo cual no le hemos puesto cuidado y mucho menos el Gobierno Nacional ha centrado su atención, es precisamente el andamiaje sobre el cual se arropa el poder público: la corrupción.

Amén de este problema central de nuestra sociedad, el narcotráfico con su influencia y su poder, sumado a la ausencia de políticas criminales y especialmente a lo que tiene que ver con la inexistencia de principios que defienda a los ciudadanos en los estrados judiciales por las controversias civiles, laborales o administrativas, nos dejan al descubierto que nuestra sociedad no se repone de la violencia de las armas, porque más allá, está la violencia de la impunidad, de la injusticia, de la inequidad y de la corrupción en el aparato judicial, que es la peor de las crisis que pueda afectar a una sociedad en conjunto.

Y si le sumamos la forma como se viene manejando la salud en Colombia, en manos de quienes viven y hacen de dichos procedimientos un negocio rentable, conjuntamente con una educación mediocre y sin rumbo en la formación de los educandos, terminamos por considerar que nuestro país sigue hacia un abismo que ha de ahondarse en muy pocos días, cuando conozcamos de raíz  toda la normatividad que ha de modificar el sistema tributario colombiano y la carga impositiva se eleve considerablemente, para que la pobreza y la miseria hagan de nosotros, sus principales damnificados.

Y todo esto es parte de un sueño de una paz estable y duradera, que no pasa de ser mera letra muerta, como los Derechos Fundamentales de los Colombianos.

Es necesario entonces, que la decisión que se adopte mañana en el plebiscito debe ser consecuente del conocimiento exacto de nuestras decisiones, para que haya consciencia y conocimiento de causa en la decisión a adoptar, mientras me retiro a descansar y abrevar el silencio del mar, al cual pretendo regresar después de mucho tiempo.