Planificación territorial
Pronto estaremos en Neiva pasando largas jornadas de trabajo académico analizando dos de los tres más graves y complejos problemas que aquejan la ciudad, y que por cierto, digámoslo de una vez, son idénticos a los que preocupan a todas las urbes modernas en el mundo: movilidad y contaminación; a los que se suma la inseguridad.
Eso, el haber leído algunas de las conclusiones de la Reunión Río+20 que se llevó a cabo los últimos días de la semana pasada en Bogotá, y haber estado durante el panel de desarrollo sostenible empresarial en el marco de la Asamblea Nacional de la ANDI en Medellín la semana pasada, nos llevan a plantear algunas recomendaciones para nuestra querida capital del departamento.
Prácticamente todos los grandes problemas que sufren los habitantes de los cascos urbanos, son causa de falta de adecuada planeación y sobre todo en el uso del suelo, es decir, de su territorio. Es lo que debería hacerse desde la Constitución como ordenamiento del uso del suelo (Num 7 Art. 150) y que tanto se confunde, por causa del título de una Ley, como ordenamiento territorial. Así que es culpa, principalmente, de los señores concejales que hemos tenido, al menos desde el año 1986 en que se descentralizó de verdad Colombia, el que estemos como estamos.
Ahora lo dijeron nuevamente Río+20 en Bogotá y los empresarios en Medellín. Usar e imponer un adecuado uso del territorio de los municipios empieza a prever los casi insolubles problemas que enfrentamos. Por ejemplo, recomienda Río+20 que “…la mitigación y el cambio climático deben estar en la agenda del desarrollo post-2015; la movilidad es un motor de la urbanización; se debe evitar el crecimiento urbano de baja densidad…” quiere decir que si hubiéramos decidido que la esquina de la calle 10 con carrera 4 se ampliara hace décadas, habríamos evitado los atascos, las concentraciones de emisiones y ruido que hoy padecemos; que si hubiéramos acordonado y expropiado los terrenos adyacentes a cuerpos de agua hace años, hoy no tendríamos conflictos por invasiones o por el ejercicio legítimo de derechos privados que adquirirlos hoy son impensables; que si hubiéramos aplicado un plan de movilidad en su momento no habríamos gastado millonarios recursos en un Módulo Centenario en la terminal de transportes y ya habríamos resuelto los líos que generan “terminalitos” a la entrada a Neiva desde Bogotá o Palermo.
Los conflictos que hoy padecemos por ruidos, malos, falta de parqueaderos, lotes sin construir y sin encerramiento, botaderos de basuras, y muchos más, son por falta de un buen POT. ¿Somos conscientes de su importancia?
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