Pitalito, Pedro Martín y ¡olé!
Por Edgar Artunduaga
Pedro Martín Silva, el alcalde de Pitalito, es arrollador, a sus 60 años. Mantiene la voz vociferante de su abuelo español y suena –quizá por el tonito - prepotente o despectivo. ¡Joder¡
Recuerdo el viejo negocio de su familia (Angel y Enriqueta, Alfonso y Mercedes) “la botica” España, donde preparaban los menjurjes medicinales para recuperar a los entecados, subir la potencia sexual y purgar a los adolescentes poseídos por los parásitos y la solitaria. De esa época es “pipelón” para el niño flaco y barrigón.
Le critican la construcción de un velódromo. Y también un patinódromo, con costos que han podido superar los $6 mil millones, “porque a él le gusta el ciclismo y su socia política –Gladys Canacué- tiene un hijo exitoso en ese deporte”.
Un despropósito que ven comparable a la plaza de toros de Aipe, que construyó el alcalde Conde Lasso. Con la diferencia de que al alcalde laboyano no lo señalan de corrupción ni de saquear el municipio, como sí a la familia Conde.
Silva se defiende y asegura pensar en grande. Y presagia que Pitalito prepara una cosecha de formidables ciclistas y patinadores que hoy vienen entrenando en los referidos escenarios.
Como lo “normal” era inaugurar una cancha de fútbol, también la está haciendo y la entregará antes de irse en diciembre, cuando termine su período.
Su gobierno está construyendo un moderno edificio que será sede de la administración municipal y que él pronostica “el mejor del sur de Colombia”. También un gigantesco centro cultural “como no lo hay en toda la región”. Escuelas, colegios, carreteras, renovación urbana, etc. etc.
El alcalde, que ha tenido una oposición “generosa” (quizá en justicia) es criticado por algunos de sus antiguos amigos políticos, porque –dicen ellos- decidió gobernar con los enemigos y no volvió a saludar a quienes lo instalaron en el cargo.
Pedro Martín considera que su legado no es de ladrillo sino que favorece el capital humano.
El presidente Santos elogió la batalla lograda, que convirtió a Pitalito en municipio libre de analfabetismo. El año anterior aprendieron a leer y escribir más de cinco mil adultos.
Aumentaron las becas, premiaron a los mejores estudiantes, llevaron tecnología a las veredas y en cada una hay un ingeniero ambiental. Con Pedro Martín, elegido por segunda vez como alcalde, avanza la revolución educativa, lo quieren las madres comunitarias, lo respetan las juntas comunales y no hay reparos en el sistema de contratación.
Es posible que su tono regañón y su mal genio españolete se perciba como abuso de poder. También que la demora en la licencia de alguna obra dé lugar a pensar que su hijo Nicolás manipula el asunto, pero el alcalde asegura –y jura- que su familia está al margen, radicalmente, de la administración.
Hacía rato que Pitalito no tenía un alcalde con vuelo y autonomía propios, al margen de la politiquería regional (aunque este es godo, amigo de Hernán Andrade) y lejos de otras especies insalubres que gobernaron mi pueblo.
@artunduaga_
