viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-04-05 08:51

Pisa no deben sorprender, pero sí alertar

Esta semana, la academia, los gremios, la economía, y la política, se sorprendieron por la noticia de que Colombia ocupó los últimos lugares en los resultados de una prueba Pisa realizada en el año 2012 junto a otros 33 países.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 05 de 2014

La verdad es que esta pésima figuración no me coge fuera de base.  Pues, era de esperarse algo similar.  No se podía aspirar a otra cosa.  Pues es razonable que un país que invierte más en las fuerzas militares, en campañas políticas, en encumbrados salarios a congresistas, en destitución de funcionarios y en organización de elecciones, y en proyectos insulsos, pueda tener buenos resultados en educación.

Lo que sí me extraña es que el presidente Santos no se haya pronunciado al respecto en la edición de El Tiempo del pasado miércoles 2 de abril, en la que sí lo hicieron los otros candidatos presidenciales.  Aunque sí lo hizo la ministra de la cartera educativa, manifestando algo que ya los colombianos conocemos: que se están realizando programas como Todos a aprender, y ajustes a las pruebas Saber.  Pero, acaso, ¿eso es suficiente?  Absolutamente que no.

Bueno la opinión de los candidatos aunque diferente y más aterrizada, tampoco es tan halagüeña. Claro, todos coincidieron en un factor fundamental y urgente: que es preciso la formación de maestros.  Y esto, por supuesto, es un elemento valioso y necesario.  Pues, ¿quién no quiere tener profesores altamente capacitados, poseedores de excelente pedagogía y de flexibles didácticas, que en su labor sean verdaderos maestros, guías u orientadores, y que se interesen en que sus estudiantes aprendan y se enamoren del conocimiento?.  Indudablemente, que todos añoramos y deseamos tener ese tipo de maestros, y que nuestros hijos se formen bajo esa ideología.   Y claro, que además sean bien pagados.  Los salarios de los maestros en Colombia son deprimentes.  Tal vez, no se ha concebido la figura del maestro como debe ser: la de un líder del conocimiento, del saber, del ser.

Pero eso es tan sólo una parte de lo que se requiere para proyectar la educación y lograr el crecimiento de un país.  Y aquí sí defiendo a la ministra, pues parece ser que esta responsabilidad se le quiere endilgar al ministerio de educación.  Se hace necesario entender que tener jóvenes muy bien capacitados y educados requiere, además del ámbito educativo, una adecuada atención de los componentes de salud, vivienda, alimentación, recreación, y compromiso ciudadano.  Y para tener estos jóvenes se necesita haber formado niños con iguales condiciones y atenciones.  Y estos niños deben haber sido debidamente formados y alimentados desde el mismo vientre materno.  Todo esto pensado y desarrollado en un ambiente familiar de confianza, estímulo y continuo apoyo. 

Es decir, se necesita un apoyo integral del Estado, los gobiernos, la comunidad.  Se necesita que el niño y el joven crezcan en un mundo lleno de oportunidades que les permita descubrirse a sí mismos, valorarse, convivir en comunidad, y pensar su propio proyecto de vida.  Hoy por hoy, los jóvenes no tienen proyecto de vida con sentido.  No saben qué quieren, no saben quiénes son ni de dónde vienen, no saben tampoco para dónde van; y por eso, cualquier camino les parece fácil y viable.  Son dignos ejemplos de aquella famosa frase de Séneca: Quien no sabe hacia dónde va, cualquier camino le es favorable.  Hoy los jóvenes todo les afecta, todo los deprime, por todo se quieren suicidar.  En el fondo, ellos no tienen la culpa.  Ellos han crecido en un mundo lleno de tecnología y de estrés que los exhorta a comportarse taciturnos, vagabundos, y sin valores.  No se han desarrollado en entornos que les permita ser escuchados, y ser tenidos en cuenta.  Desde niños se están formando en un mundo que les proporciona todo, tal vez con el pretexto de que no entorpezcan las labores de los adultos.  Por eso también es que no valoran nada. Por eso crecen acostumbrados a que todo se les dé, a que todo se lo merecen.

Los jóvenes de hoy son seres que no hablan, no dialogan, no conversan.  Sólo hacen señas, o dejan mensajes en los aparatos electrónicos.  Se comunican pero no hay relación humana.  Es una especie de comunicación frívola, metálica, gaseosa.  Por esto y mucho más, es que no es posible que nuestros muchachos puedan competir con los europeos, asiáticos y americanos.  Por eso no debe sorprender los resultados de esta semana.   

Señor presidente, señora ministra, señores candidatos, no es necesaria una mayor inversión en educación y en todo su componente, no, no es necesaria,  …. es urgente.