domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-01 12:17

Pienso, … luego voto bien

Por José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 01 de 2016

Se tiene la concepción de que las democracias toman en cuenta la opinión de todos. O al menos de todos los que hacen uso de la democracia.  Y para ello, no hay que quedarse en la continua repetición de que “la democracia es el gobierno del pueblo.”

Es evidente, cada vez más, que votar representa el derecho elemental de cada ciudadano a participar en política ya que contiene los dos principios básicos de la Democracia: universalidad e igualdad.  Es decir, que si se saca algo a votación y se vota hay derecho a quejarse, a pedir, a reclamar, si no, pues no.

Sin embargo, votar no es la única ni la más efectiva forma de participar en política.  Aunque votar es una forma de participación que demanda un mínimo de esfuerzo y no envuelve conflicto alguno, tiene la desventaja de no impactar significativamente en el contenido de las políticas y no generar beneficios tangibles e inmediatos para el elector

¿Para qué votar, si mi voto no influye en nada?  Mi voto no pesa, no va a cambiar una elección, no va a decidir nada.  Algunos estudiosos de la materia afirman que en Colombia más de dos millones de personas piensan algo parecido.  Otra frase que siempre se escucha es que en las democracias de hoy, se gesta más de lo mismo.    

Creo que un voto bien pensado es el que debe darse en los procesos eleccionarios.  Un voto que no esté influido por los medios, ni por el gobierno, ni por la oposición, ni por los jefes, ni por la familia, ni por nada.  Es decir, un voto consciente, analizado, conocido y, por supuesto, estudiado. 

Esto sería lo ideal.  Pero en Colombia, en la actualidad esto es un imposible.  No olvidemos que un buen porcentaje de los votantes tiene un bajo nivel de escolaridad y otro tanto, de analfabetismo.  Además, una cifra grande de la población es susceptible de repentinos cambios de opinión frente a su preferencia de voto. ¿Cómo generar así un voto bien pensado?

Esto es sencillo de explicar.  Pues, permítanme decir que no es un secreto decir que por el bajo nivel cultural y educativo resulta más fácil persuadir al ciudadano. Se vuelve más fácil de convencer demagógicamente, sacudiéndole los sentimientos, sin saber quién dice qué, cómo o porqué?  Quizás sea una idea loca y antidemocrática, pero creo que en aras de impedir tanta manipulación, debería informarse y prepararse mucho más a la gente para esa faena democrática.

Yo creo que sí es necesario y conveniente un voto bien analizado.  Pues supone un compromiso moral, toda vez que somos ciudadanos, por eso es que el razonamiento tiene validez.  Por eso hay que tener claro que existen deberes ciudadanos por cumplir; desde esta perspectiva el no razonar el voto, el votar por un partido o por un propósito determinado, por puro tradicionalismo (tal vez con el argumento de que siempre se ha votado por el mismo), no se puede ver como algo responsable, me parece tan irresponsable como el votar por un interés individual: por algo que me dieron o me van a dar, en el sentido de hacer del voto un pago, una acción que demanda factura. 

Por eso no olvidemos que la educación hace que sea fácil guiar a la gente y muy difícil arrastrarla; sencillo gobernarla, pero imposible esclavizarla.

Haría yo mal en decir en esta columna, por quién debería votar usted mañana en el plebiscito.  Estaría contrariando lo que he escrito.  Pero lo que sí sugiero, es que salga a votar, y hágalo solamente de acuerdo con su propia convicción, hágalo pensando bien.