Petro, en su mejor (o peor) corrida
Edgar Artunduaga
El exalcalde Gustavo Petro pasó de agresor a víctima y acusa hoy al alcalde Peñalosa por supuesta injuria y calumnia, al afirmar que incitó a la violencia, en los hechos bochornosos del domingo anterior en cercanías de la plaza de toros La Santamaría.
Petro, exguerrillero del M-19, es polemista, buen senador, valiente en sus denuncias contra el paramilitarismo, marrullero, manipulador, provocador consumado, pienso yo que lo he visto actuar en los últimos 30 años.
También es disociador, anarquista, promotor de la polarización y de la lucha de clases, dispuesto a no dejar gobernar, según Felipe Zuleta Lleras, panelista en Blu radio.
Petro aparece mejor en las encuestas, por encima de todos los ministros de Santos, anota Juan Lozano, en la misma mesa que dirige Néstor Morales, quien observa que por cuenta de la polémica taurina, el ex alcalde saltó del invernadero al primer plano nacional, que le sirve en su campaña política.
-Así como no hay toreros sin heridas, tampoco puede haber políticos sin cicatrices, que en definitiva son condecoraciones alcanzadas en el fragor de la lucha, dijo el expresidente Guillermo León Valencia, en un recordado discurso taurino en España.
Existe esta modalidad, según el poeta y político: Unas veces se impone atacar al adversario para liquidarlo, pero otras es él quien se arroja voluntariamente contra la espada del contendor, que con serenidad esgrime su arma para que la inexperiencia, la audacia o la insolencia se ensarten inevitablemente en el bien templado acero.
Los toros y los políticos -decía Valencia- que resisten a la pica sin abandonar la lucha y sin perder más potencia que la ocasionada por su propio desangre, hacen carrera, aunque mueran en la lidia. Los otros tienen que ser retirados, o morir sin pena ni gloria. La apetencia por los caballos como el gusto por el adversario distinguen al buen toro y al buen político.
Esta faena que protagoniza Petro puede ser la mejor o la peor corrida en su carrera política, pero es indudable que le aporta réditos a su inequívoca aspiración presidencial, si logra que se levanten las limitaciones que le impuso en ejercicio del cargo- el procurador Ordóñez.
Entre tanto, el público presencia emocionado el espectáculo, porque hay gentes que no desean la muerte del toro, sino del torero, de acuerdo con el expresidente payanés.
El alcalde Peñalosa anuncia restricciones para la protesta, el próximo domingo. Y entonces se pondrá nuevamente en juego la bravura de los toros y los toreros (en este caso los políticos).
Petro pidió la muleta, sabiendo que con ella se le presenta al torero la mejor oportunidad para alcanzar su prestigio, consolidarlo y ascender en el camino de la gloria.
-“Es tan cambiante y veleidoso el público que asiste a las plazas de toros y a las plazas políticas que unas veces se pone del lado del toro contra el torero, otras a favor del principiante frente al diestro consagrado, algunas silban al torero y otras aplauden al toro muerto. Son una serie de reacciones caprichosas y misteriosas que, sin embargo, deciden el porvenir de los toreros”.
