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Opinión/ Creado el: 2014-10-22 07:59

Periodismo amenazado

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), prendió las alarmas por el aumento de la vulneración a la libertad de expresión en Colombia.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 22 de 2014

El más reciente informe ubica a nuestra nación al lado de Chile y Haití como los países más proclives a las amenazas del ejercicio de la prensa. Un panorama nada alentador a lo que se pregona en cada nación como democracia.

De esta forma, no es desatinada la afirmación que hizo la SIP ayer en Santiago de Chile, en donde denunció que  hay un “marcado deterioro” de la libertad de expresión en América.  

La entidad puso el acento en su cita anual, en la que participaron más de 300 delegados y conferenciantes de 22 países, en el retroceso de la libertad de prensa motivado, principalmente, por un aumento de la censura, tanto directa como indirecta, y de la violencia física contra los periodistas.

Según la SIP, once periodistas han sido asesinados en los últimos seis meses en América Latina a manos del crimen organizado, sicarios del narcotráfico y grupos parapoliciales vinculados a gobiernos.

En Colombia y el Huila especialmente no hemos sido ajenos a esta realidad que atormenta el buen ejercicio periodístico. A más de 13 años del asesinato de Jaime Garzón, no se sabe a ciencia cierta quién lo mató, y ya se habla públicamente de que esta muerte quedará impune.

A nivel regional el panorama no es alentador y resulta triste saber que la muerte de los periodistas Guillermo Bravo o de Nelson Carvajal se siga investigando sin resultados que atenúen la angustia de los familiares de las víctimas.

Ya es hora de que se haga un alto en el camino y se comience a pensar en las consecuencias de permitir que se sigan amenazando a los periodistas. No se trata de la amenazas a unas personas particulares, sino de un atentado a la libertad de todo un país que se proclama soberano.

La construcción de la República constó mucho a los próceres para ahora mancillar las libertades individuales al amparo del interés de unos pocos que quieren que se calle la verdad. No se trata de que vigilen detalladamente la conducta de los periodistas, se trata sencillamente de que se proteja su ejercicio.