Pequeñas centrales hidroeléctricas en el Huila
Polémica y alerta en todo el Huila por los anuncios de empresas privadas y públicas de construir varias minicentrales hidroeléctricas en los municipios de Santamaría y Aipe.
En el primero impulsada por Electrohuila y el segundo por Generhuila SAS. En las dos, la población se ha levantado a defender la no construcción de estas obras porque ven amenazadas las fuentes donde surten sus acueductos para el consumo y para lo poco que queda de la agricultura donde se genera el sustento de las familias.
Este aspecto es tal vez el más importante a tener en cuenta y son razones suficientes para que los huilenses de forma unánime hayamos dicho que no mas represas en el Huila, tratando de superar la “metida de patas” que la dirigencia política, gremial y los gobernantes de turno llevaron a los opitas en la construcción de las dos hidroeléctricas: la de Betania y El Quimbo, las cuales resultaron según la sabiduría popular como negocios “chimbos”. Las cuentas, los resultados y los efectos no tienen discusión. Allí el ganador es la multinacional Emgesa, los perdedores el pueblo y la región. El Huila terminó dándoles la razón a los líderes de Asoquimbo, quienes siguen dando la batalla. Hoy nadie defiende a las multinacionales encargadas de producir energía y de paso obtener grandes ganancias para sus inversionistas. Los únicos beneficiados en el Huila fueron los que usufructuaron los negocios y los nombramientos gracias a la silla giratoria.
Tuve la oportunidad de escuchar los planteamientos de Generhuila y Electrohuila, exponiendo las características y las diferencias entre las minicentrales y las centrales hidroeléctricas. También tratando de explicar que los proyectos no tendrán grandes efectos ambientales y sociales y muy seguramente tengan en parte razón. Lo irónico rayando en el cinismo fue lo que dijo el gerente de Electrohuila, que entre los beneficios que traerá para el municipio de Santa María es el dinero por regalías e impuesto de industria y comercio compensando con ello los derechos concedidos en la explotación de las aguas por parte de la autoridad ambiental.
A muchos de los gerentes, entre ellos el ingeniero Julio Alberto Gómez, solo les interesa el dinero y su propia maquinaria de producir y comercializar energía importando nada lo que pueda pasar con el recurso hídrico. Es la visión financierista que cree que todo lo pueden suplir con dinero; pero lo contradictorio es que el dinero o lo billetes no suplen la sed de los seres humanos, como sucede a diario en Colombia y el mundo. El ejemplo hoy es Yopal, hace días fueron otros municipios del mismo Casanare que aunque nadan en petróleo, no tienen lo que preserva la vida: el agua.
Ante la demanda hoy de energía por la disminución de reservas petroleras, la lucha de los ciudadanos se traslada a las partes altas donde nacen las cuencas y microcuencas de la cual sobrevivimos toda la población. La discusión entonces no va a ser cual proyecto genera mayores o menores impactos ambientales y sociales, sino cuales atentan contra la existencia de los seres vivos.
