Peor que la tragedia
Julio César Triana
Ha sido realmente impactante ver las imágenes de nuestros vecinos mocoanos tratando de sobrevivir a la tragedia de la que ya hoy conmemoramos la primera semana. Fue una muestra que nos dio la naturaleza de su enorme poder y la impotencia del ser humano para controlarla, episodios que de cuando en vez nos hacen pensar que no somos más que otros ocupantes de la tierra.
Otra impresión, igualmente conmovedora, ha despertado también la solidaridad, esta vez mundial, de quienes abogan por aportar en el mejoramiento de las condiciones de aquellos que lo perdieron. Pareciere que en medio de la adversidad, no son únicamente los triunfos de nuestros deportistas, los que hacen que como colombianos pensemos en un solo fin: Ayudar a nuestros compatriotas a reponerse de semejante adversidad.
Pero también han salido a flote una serie de controversias, de todo tipo en torno a lo que pudo ser la implementación de medidas de prevención para evitar los efectos devastadores del fenómeno natural que produjo la tragedia.
Ahora resulta muchos sabían en sólo 3 horas llovería en Mocoa lo que habitualmente en la tercera parte del mes; que simultáneamente tres afluentes hídricos crecerían desmedidamente cual acuerdo macabro de la naturaleza para acabar con barrios enteros; que cientos de personas perecerían y otras más, vivas, deberían volver a empezar sus vidas, con ausencia de sus familiares y perdiéndolo todo.
No sé si la tragedia de Armero se pudo prevenir o si la avalancha del Páez –para no ir tan lejos-, fue cuestión de uno u otro Alcalde desalmado que sabiéndolo, no tomó medidas puntuales para evitar que los desastres sucedieran.
De lo que sí estoy seguro es de que la prevención no es de un gobierno, de un Alcalde, de un Gobernador o de un Presidente; es de todos, es de la humanidad y entre tanto sigamos destruyendo el planeta los cambios de clima, las lluvias en épocas no usuales y los desastres, continuarán azotándonos hasta acabar con el mismo planeta.
Claro, debe investigarse qué medidas prácticas se han tomado, pero un funcionario destituido o detenido no va a aliviar lo que apenas está empezando y vaticina un futuro mediano muy congestionado para las generaciones venideras a las que no se les puede hoy responder con medidas judiciales o sancionatorias. Lo sucedido es consecuencia del comportamiento que todos, todos tenemos frente a la naturaleza y ella poco o nada se interesa por las medidas judiciales.
