Peor que la roya
Si hay algo peor que la roya, la broca o el cambio climático, en el cultivo del café, son los intereses que se están descubriendo por dividir y arruinar un sector que sostiene a más de 560.000 familias en todo el país y que en el caso del Huila, es el renglón más exitoso de la economía rural.
Las pasadas elecciones del gremio, que fueron las más exitosas de toda su historia, dejaron en claro que los caficultores querían una renovación gremial que en últimas se dio. De los seis integrantes del Comité Departamental de Cafeteros, cinco son nuevos y se posesionarán en los primeros días del próximo mes. Además, algunos representan a un movimiento coyuntural, denominado Dignidad Cafetera, que tuvo todas las garantías para participar en ese proceso democrático.
Uno de sus voceros, Octavio Oliveros, en diálogo con DIARIO DEL HUILA, afirmó que llegarían a este organismo gremial “a construir, no a destruir” y sobre las relaciones que mantendrían con los funcionarios y dirigentes del sector en el Huila expresó que “No vamos a atacar a nadie”.
Sin embargo, se ha sabido que los nuevos dignatarios recién elegidos viajaron a Bogotá a hablar con el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega, con el propósito de pedir dos cabezas: la del director ejecutivo del Comité y la del representante del Huila en los comités Nacional y Directivo de Fedecafé. El primero es funcionario de la Federación y el segundo es representante gremial.
A todas luces es un mensaje contradictorio. A los medios de comunicación y en público afirman una cosa y en sus círculos más secretos determinan otra. Esto es peligroso para la caficultura ya que es el sector económico agrícola más promisorio del Huila. Además, junto a la piscicultura se constituyó en la apuesta productiva más exitosa de la Agenda Interna del departamento en la última década.
Del 2008 al 2009 hubo una reducción en la producción de café que pasó de 1’927.448,57 sacos de grano a 1’444.046. En los años siguientes este indicador empezó a recuperarse hasta llegar, en 2013, a 1’918.528 sacos. Para este año la proyección superará la histórica cifra de dos millones de sacos de café.
Esta buena nueva, sumada a la de tres años consecutivos como el departamento con mayor producción de grano, por encima de Antioquia; la más alta cosecha de café de alta calidad en todo el país; los mejores índices de renovación (79.000 hectáreas que equivalen a 420 millones de árboles); un incremento en la productividad, de 13,8 sacos por hectárea en 2009 a 16,22 en 2014; reducción en la edad promedio de los cultivos, 6,65 años en 2012 a 5,07 años en 2014; una caficultura con variedades resistentes en el 52,2% del área cultivada (en 2009 era de solo el 13,8%); con una infección por roya que pasó del 58% al 5,55% en el mismo periodo; y dos renovados centros de investigaciones en Gigante y San Agustín; deben ser tenidas en cuenta por los nuevos dirigentes.
Un renglón que genera tantos empleos, que beneficia a miles de familias, que dinamiza la economía de todo el Huila y que actualmente es el paradigma de otras regiones y países que visitan el departamento para aprender de los productores huilenses, no puede caer en la inestabilidad o en la zozobra por cuenta del “apetito” burocrático de los nuevos representantes gremiales o por los deseos de revancha.
Algo similar está denunciando el gerente de la Federación, Luis Genaro Muñoz, sobre el informe preliminar que entregó la llamada Misión del Café liderada por el excodirector del Banco de la República, Juan José Echavarría. Algunos apartes de este trabajo fueron publicados por DIARIO DEL HUILA hace algunos días.
El dirigente gremial expresa de ese documento imprecisiones y sesgo ideológico. “El creer que al dividir una estructura se fortalece, desconoce con total impunidad la solidez y el arraigo de la institucionalidad cafetera y en particular el valor que para los cafeteros tienen, entre otros activos, los bienes públicos sectoriales como la garantía de compra, el Servicio de Extensión y el valor de la calidad y la diferenciación del café colombiano”.
También advierte que esta errada apreciación coincide con el viejo clamor de algunas multinacionales que pretenden remover el obstáculo de la Federación que no les ha permitido colocar el precio que quieren de la cosecha, en claro perjuicio del pequeño productor, como lo hacen en el resto de los países de América donde no hay "estado en el mercado".
Sentencia además, que es una verdadera lástima que el esperanzador mandato de un Conpes y la decidida voluntad del presidente Santos por fortalecer la caficultura, expresada en los logros estructurales de los últimos años y además con apoyos económicos jamás recibidos antes, haya terminado en las páginas "preliminares" del mencionado economista, en donde además se hacen unilaterales juicios de responsabilidad retrospectivos, a la manera de pasar viejas cuentas de cobro, lo que además de injusto es poco elegante, por decir lo menos.
