Pecar por desconocimiento, afecta reivindicaciones legítimas
Libardo Gómez Sánchez
A lo largo de nuestra experiencia en la vida, en la participación de movimientos sociales que procuran reivindicar derechos conculcados, ha sido inevitable toparnos con individuos que, presumimos de buena fe, controvierten los argumentos esgrimidos por los afectados regularmente porque se apropian de las explicaciones de los beneficiarios, cargados de intereses creados y por una falta de conocimiento a profundidad del tema y, en especial, de su evolución histórica.
Recientemente, nos encontramos con una estudiante de derecho a la que invitamos a apoyar el referendo por el agro nacional; dada su formación en materia de leyes, le surgieron varias inquietudes respecto al resumen que sobre la propuesta se consignó en un folleto promocional, se tomó el trabajo de leer el texto actual del articulo 64 y le causó extrañeza que en la propuesta de modificación se incluyera la revisión de los TLC firmados, cuando en el artículo original no se hace ninguna referencia a ellos; fue necesario explicarle que esta pretensión se consignó como un parágrafo transitorio por cuanto, en efecto, los TLC no figuran en el escrito constitucional porque se trata de acuerdos que se adelantan entre los Estados en el marco de sus leyes y que precisamente, la nueva redacción propuesta pretende revisar los firmados e impedir que el Gobierno pueda negociar nuevos convenios que vulneren el agro, porque la del 91 le permitió a la Corte Constitucional darle su aprobación a pesar de las evidentes lesiones que se vislumbraban por el incremento sin límite, gradual en algunos casos, de las importaciones de alimentos y productos agropecuarios que estamos en capacidad de sembrar con nuestros agricultores y en las tierras de los diferentes pisos térmicos que nos favorecen.
La joven en mención cree que las importaciones son necesarias porque no tenemos la capacidad de producir en las cantidades que requerimos, productos como arroz o trigo; en su ignorancia, desconoce que en 1955 los productores de trigo nacionales abastecían el 70% del consumo y que en 1960, con algunas mejoras en el cultivo, habían incrementado de 580 kg por hectárea a 1250 kg la productividad, pero que con la llegada del trigo norteamericano a través de la “Alianza para el Progreso”, terminaron desmantelando las áreas sembradas y a la fecha, se importa el 90% aproximadamente; algo similar ocurrió con el algodón y ahora se inició en arroz con los contingentes aprobados a los Estados Unidos en el TLC; las importaciones acabaran con nuestros productores y pondrán en riesgo nuestra seguridad alimentaria.
