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Opinión/ Creado el: 2015-02-28 06:45

Paternalismo y conflicto

Por Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 28 de 2015

Mucha controversia ha generado la polémica fórmula que esgrime el expresidente Gaviria, respecto al proyecto de Justicia transicional, para abrogar a todos los participantes en el conflicto entre los protegidos con las normas que hayan de adoptarse, y obtener con ello, garantía de tratamiento justo y equitativo en el momento de la dejación de las armas, por parte de los alzados en armas.

Este proceso de una justicia transicional es básico en el proceso de negociación de cualquier conflicto interno, sirviendo de base y guía para no remover los hechos punibles, sin que haya que conflictar el mismo con los resentimientos, con el olvido, con el perdón, e incluso con la reparación de las víctimas.

Cuando se trata de estudiar la Libertad, se pregona que los fines sociales y colectivos de un Estado, son los únicos elementos dinamizadores de la intervención del Estado en establecer límites que puedan concebirse como elementos fundamentales de la sociedad y que el fin último es la generación de su propia protección, tanto en forma individual o colectiva.

Es entonces cuando la posibilidad de transformar el concepto de libertad, de sanción, o de pena, termina por ser parte de esas formas de intervención paternalista del Estado, en el cual, el Estado como un padre, llama a su hijo, lo reprende y no lo sanciona, y espera de él un comportamiento adecuado para establecer y regular las relaciones con sus propios hermanos. Todo dentro de una concepción que ha de permear los daños ocasionados, los daños surgidos en el seno de esas relaciones y establecer pautas que hagan posible una convivencia sana entre todos ellos.

La suma de todas estas reflexiones, nos imponen entonces poder entender que hay una gran dimensión de consecuencias que pueden ser funestas, cuando ha de aplicarse un tratamiento igualitario, tanto para el que ha usurpado las funciones de la Constitución en la Ley y ha desbordado sus preceptos en aras de una supuesta legalidad, llegando a la masacre y a los falsos positivos, para entender que al igual, el que busca cambiar el sistema político e institucional, como lo son los subversivos, están en un mismo plano de igualdad. Consideramos que hay un despropósito en uno y en otro, y que hay situaciones que no pueden tener el mismo talante de reconocimiento y de perdón y de olvido, por el papel que cada uno ha jugado dentro de la sociedad misma.

Nuestra cultura paternalista puede llegar incluso a los procesos de indulto, de amnistía, de perdón punitivo y por qué no, de reconocimiento de altos honores, como generar campos de participación que hoy a la luz de nuestra normatividad, están vedados para unos y otros.

Pero, realmente los individuos que conformamos ésta sociedad, que somos los ciudadanos que hemos padecido los flagelos de uno y de otro extremo del conflicto, recibiremos con prudencia, con acatamiento y con un verdadero sentido de patria, la decisión que haya de adoptarse, para poder generar un alivio de las causas de la violencia que vive el pueblo colombiano, cuando la confrontación armada, no son las únicas causas de esa violencia que hemos padecido hace cincuenta años?.

Mientras un Gobierno, como el nuestro, no ejecute políticas sociales coherentes y permanentes que busquen hacer vigente un Estado Social de Derecho, como nos pregonamos, la simple Justicia Transicional no será más que un remedo de acercamiento a la impunidad que hemos vivido siembre, bajo el presupuesto de una “supuesta interferencia en la libertad de una persona por su propio bien.”