domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-14 10:54

Paseando a Muhammad Alí

Margarita Suárez Trujillo

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | junio 14 de 2016

Deshojando Margaritas

El sepelio del más grande boxeador de la historia, el norteamericano Muhammad Alí, realizado el viernes anterior en una ceremonia digna de un jefe de estado, me trajo a la memoria gratos recuerdos de la visita del púgil a Colombia. El sábado 12 de noviembre de 1977, cuando llegó a Bogotá el entonces campeón mundial de los pesos pesados, yo trabajaba en el grupo editorial Mercurio, que editaba las revistas Cromos y Hit, dirigidas por el garzoneño Augusto Calderón Díaz y por Gustavo Castro Caicedo, respectivamente. La idea de traer a Alí había sido de Gustavo, quien hizo la gestión tres meses antes en la suite de un Hotel de Nueva York, cuando fue presentado a Alí por Jorge Ben Hur Lozada, ex jardinero en la casa del campeón y amigo personal de los dos. Alí fue convencido por Gustavo de hacer una exhibición de boxeo benéfica, para recoger fondos y salvar al Hospital Infantil “Franklin Delano Roosvelt”, que estaba a punto de cerrarse por falta de recursos. Augusto Calderón lo secundó en esta aventura. Consiguieron gratis los pasajes, el alojamiento en el Hilton y la cena de bienvenida en la piscina del Hotel. Alí venía con su tercera esposa Verónica Porche, quien estaba embaraza de Laila, la campeona mundial invicta que nació en diciembre 30 de ese año; de Horacio Porche, su suegro; de Ben Hur y de los guardaespaldas. La exhibición se realizó en la plaza de toros de Santamaría con el monteriano Bernardo Mercado. Alí hizo el saque de honor en el Campín en un partido Millonarios vs Nacional, visitó al presidente Alfonso López y asistió a un evento taurino en la Hacienda Vistahermosa que ofreció el torero Jorge Herrera, quien entonces era mi novio. Gustavo me encomendó llevar a Alí y su esposa hasta la ganadería, en un taxi del Hilton. El campeón iba adelante junto al conductor y yo atrás con Verónica. En los semáforos, cuando la gente lo descubría le gritaban “Alí eres el más grande” y cosas parecidas, él les hacía gestos como si estuviera boxeando. Horacio Porche me escribió mandándome fotos de la boda islámica de su hija con Alí, las cuales conservo, al igual que las tomadas cuando Alí se despidió con mucho afecto de quienes lo acompañamos los tres días de la visita. Personaje inolvidable!!!