Paro camionero
Infructuosa ha sido la sugerencia del gobierno nacional a los camioneros para que levanten el paro que iniciaron el día anterior, buscando a través del diálogo la solución conjunta y concertada a la problemática del transporte.
Este sector se ha convertido en un protagonista estratégico del aparato productivo de la economía nacional, que producto de la aplicación de medidas gubernamentales, han lesionado negativamente la estructura de costos de los propietarios. Se convierte en una afrenta para el gobierno nacional, para superar este inconformismo del gremio transportador, que junto con el paro agrario que adelantan campesinos e indígenas en varias regiones del país, se han convertido en expresiones de rechazo a la aplicación de los instrumentos de la política económica incoherentes, que han sido explicados ampliamente en páginas editoriales anteriores.
La Asociación Colombiano de Camioneros (ACC), ha expresado que este movimiento se genera por el incumplimiento de los compromisos pactados en los últimos meses, que permitió el levantamiento del paro el año anterior. Lo sensible para el gremio transportador ha sido el incremento de los combustibles y los altos costos de operación, que no se justifican con los ingresos percibidos por los fletes que pagan los empresarios. Esto demuestra que no existe una verdadera política pública que favorezca al sector transportador de mercancías, a pesar de los ingentes esfuerzos que han realizado en otrora, los voceros gubernamentales para levantar los anteriores paros, a través de firmas de actas que no son cumplidas por las altas instancias gubernamentales, como sucede con las demás situaciones de hecho que alteran la armonía de la sociedad en general. Además, no se les hace seguimiento a estos documentos pactados y dejan pasar vencer los términos establecidos en las mismas, convirtiéndose en factores detonantes para que se inicien nuevamente estos movimientos de protesta social. Las consecuencias económicas para el país, provocan la paralización del transporte de bienes durables y perecederos que empiezan a afectar la industria nacional y los principales centros de abastecimiento de alimentos en el país, así los voceros oficiales nieguen que esta situación irregular del mercado, genere especulación sobre algunos productos agrícolas que se reflejan en los precios en las plazas de mercado, como se ha visto en otrora.
Esta parálisis de este sector podría haberse prevenido, si el gobierno nacional hubiera atendido oportunamente los requerimientos que ya habían sido pactados en los movimientos que se presentaron el año anterior. Se está volviendo costumbre en el país, que los sectores económicos cuando necesitan que se les atienda y se les solucione sus problemáticas inherentes a los intereses gremiales, la única forma es hacerlo bajo presión, por no existir políticas públicas que conduzcan a frenar los movimientos sociales que se generan, cuando por el accionar por acción o por omisión de algunas carteras ministeriales, descuidan las demandas sociales que se presentan.
