Paro agrario
Nuevamente el país se ve sacudido por una serie de protestas sociales que buscan que el Gobierno Nacional focalice su accionar gubernamental hacia la solución de la problemática social y económica, que cada vez se acrecienta más por las medidas que no contrarrestan las dificultades que está viviendo la población colombiana.
Nuevamente el país se ve sacudido por una serie de protestas sociales que buscan que el Gobierno Nacional focalice su accionar gubernamental hacia la solución de la problemática social y económica, que cada vez se acrecienta más por las medidas que no contrarrestan las dificultades que está viviendo la población colombiana.
No es justo, que algunos sectores como el financiero, siempre ha sido beneficiado, porque les han permitido mantener altas tasas de interés y unos altos costos de operación para los usuarios que utilizan sus servicios, reflejándose en las grandes utilidades que son divulgadas anualmente por las cifras oficiales. Igualmente sucede con los grandes industriales, que les brindan incentivos para desarrollar sus actividades empresariales.
Pero cuando se trata del sector agropecuario, las medidas estatales que se implementan son inequitativas, si se tiene en cuenta que el agro es el sector que genera la seguridad alimentaria del país. Consideramos que no existe una verdadera política pública, que garantice mejorar las condiciones de vida a los campesinos, que ha ocasionado una migración hacia las ciudades a encontrar nuevos horizontes con sus familias, porque no existen las condiciones económicas y políticas para sobrevivir dignamente en el campo. No son suficientes los esfuerzos institucionales para atender estas demandas sociales. El Gobierno Nacional debe dialogar con los organizadores de este paro para definir el plan a seguir, con el fin de superar los problemas de orden público, que ya empiezan a hacer mella en algunos departamentos como el Chocó y Nariño donde tienen taponados los principales corredores viales y que amenazan con extenderse a otras regiones del país. A este inconformismo, se suman las manifestaciones de insatisfacción de los maestros, indígenas y de algunos sindicatos que tienen previsto salir a las vías a apoyar dichos eventos.
Lo anterior, está generando una convocatoria para que los campesinos contribuyan a la parálisis de las actividades productivas en algunas regiones del país, por causa del taponamiento de los principales corredores viales del país que, en algunos departamentos, han venido presentando alteraciones del orden público debidas al inconformismo de la población por la aplicación de políticas públicas incoherentes que han venido erosionando la estabilidad del sector agropecuario y que el Gobierno Nacional debe cumplir con lo establecido en las actas que se firmaron a finales del mes de abril de 2014, para superar el paro nacional agropecuario que se gestó durante ese periodo. Se aspira que los voceros de la minga agraria sean sensatos, para que se concerten las soluciones integrales que conduzcan a superar los obstáculos que se han venido generando, buscando siempre el bienestar general de toda una población que ha venido siendo relegada a un segundo plano por los motivos anteriormente expuestos.
