Parapeto.-Colombia, un País enfermo, en estado terminal.
Julio Bahamón
Hace 29 años, en el Congreso de la Republica, el 13 de Octubre de 1.987, Luis Carlos Galán afirmó: “No hay exageración alguna al señalar que las instituciones se están desmoronando y que se impone una visión nueva del proceso político para consolidar el Estado Democrático, frente a los delirios extremistas que han desatado las diversas e implacables formas de violencia que agobian a Colombia. Con los partidos renovados (asunto que no se ha logrado todavía, la anotación es mía), y más allá de los partidos, con todas las fuerzas sociales y espirituales de la nación tenemos que emprender una difícil y prolongada convalecencia para redimir una sociedad enferma en trance de descomposición por toda suerte de razones”. Hoy esta premonición cobra más vigencia que nunca. Colombia no ha avanzado ni un ápice en materia de paz interna; podemos afirmar que lo que ha hecho este gobierno con un pequeño grupo de delincuentes de las Farc es darle un aire para que legalicen el producto de sus fechorías cometidas en más de cincuenta y dos años de recorrido delincuencial. O de que otra forma podemos ver lo que sucede en nuestro territorio con el último informe dado a conocer por la ONG SAVE THE CHILDREN sobre la situación de los niños colombianos. Veámoslo: El año pasado fueron asesinados 917 menores de edad; en el 2.015 ocurrieron 19.181 casos de violencia sexual contra menores de edad; el 33% de la población infantil y adolescente vive en condiciones de pobreza multidimensional; 69 de los niños asesinados en el 2.015 tenían entre 0 y 9 años de edad; 1.500.000 niños se ven obligados a trabajar; 10.432 casos de violencia intrafamiliar contra niños se registraron en el 2.015; 45.000 niños han muerto durante el conflicto armado; 5.984 menores de edad han sido víctimas de reclutamiento forzado por parte de grupos al margen de la ley; una de cada cinco mujeres adolescentes entre los 15 años y los 19 años es madre o estuvo embarazada. Este es el oscuro panorama que vive nuestra patria mientras el gobierno considera mucho más importante visitar el Reino Unido, retratarse con la reina de Inglaterra, y preparar sus líchigos para viajar el próximo 10 de Diciembre a recibir el premio nobel de paz. ¿De cual Paz hablamos, amigos colombianos?, pregunto yo. En aras de abreviar cualquier discusión que genere esta columna, mi preocupación es la siguiente: Muy bien, se va a lograr finalmente firmar un acuerdo con Timochenko y sus muchachos y mientras tanto el gobierno impávido ve cómo, en sus narices, se asesina a sus niños que son el futuro de la Patria, se violan sus derechos, y se confirma que esa violencia infame, única en el mundo, permite hacernos preveer que se está incubando nuevas manifestaciones de violencia que en un futuro próximo nos llevara a confirmar lo que más temía Luis Carlos Galán: “No hay que pedirle a nuestra juventud que muera por la Patria, víctima de su violencia viral, sino que vivía para ella”. Julioba.
