sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-16 09:10

Parapeto.- Invitación a los Ingenieros colombianos.

Julio Bahamón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 16 de 2017

Me animé a estudiar Ingeniería Civil cuando tuve conocimiento, en el año de 1.963, de la construcción de importantes obras de infraestructura que ya se comenzaban a desarrollar en el Huila y en otras   regiones del país. Alguna vez que acompañaba a mi papá al Espinal le pregunté sobre el origen del distrito de riego  de Saldaña y Coello en el sur del Tolima y me contó, orgullosamente, que esa colosal obra  había sido construida por La Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero de Colombia, entonces llamada La Caja Agraria, y que el Ingeniero Civil encargado de adelantar las  obras había sido el  Huilense  Ismael Cabrera Gutiérrez. Los opitas nos sentimos  halagados por las acciones positivas que muchos colegas han desarrollado a lo largo y ancho del país.  Lo anterior me permite  afirmar que nuestra Ingeniería ha sido una actividad en la que se han  destacado importantes talentos del Dpto.  Algunos ejemplos nos sirven para corroborar esta  aseveración:  El Dr Ismael Cabrera Gutiérrez ya mencionado, el Dr Joaquim García Borrero, constructor de las vías hacia el Caquetá e historiador, el Ing. y matemático  Humberto Charry,  el Ing Antonio José Puentes, calculista, el Ing. Ricardo Castaño,  realizador los más importante proyectos de irrigaciones privadas, el Ing Ildefonso Polanía autor de la cartilla de puentes para Caminos Vecinales,  el Ing Hernando Suarez Cleves, exgobernador del Dpto, el Ing Jesús Antonio Medina, exalcalde de Neiva y promotor del plan maestro de alcantarillado para la ciudad, y muchos más de las nuevas generaciones que brillan con luz propia.  De ahí que no esté conforme con la afectación que a  la ingeniería Nacional se le está haciendo con base en la conducta  reprochable de algunas  firmas  criollas, es el caso de los señores Nule y Jaramillo de Conalvias dentro de lo que se denominó el Carrusel de la contratación en Bogotá, y mucho menos con la apertura indiscriminada, permitida por el gobierno nacional, a firmas extranjeras que con el solo bolígrafo en la mano y con abultadas chequeras se nos han metido en el mercado  sin que haya existido el más mínimo control de los organismos asesores del ejecutivo, llámese Sociedad Colombiana de Ingenieros,   o Cámara Colombiana de la Infraestructura, y ahora vemos los descalabros en las obras y la inmensa corrupción importada que afecta directamente la honorabilidad de la inmensa mayoría de nuestros  profesionales nacionales. Los ingenieros estamos obligados a defendernos y a propiciar la unión de todos para rescatar el buen nombre de esta benemérita actividad profesional.